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Apio

Composición por 100 gramos

Principios inmediatos

Hojas y tallo

Raíz

Agua

91 g

86,5 g

Celulosa

1 g

1 g

Hidratos de carbono

5 g

9,3 g

Grasas

0,2 g

0,39

Proteínas

1,5 g

1,6 g

Cenizas

1,3 g

1,3 g

Minerales

Potasio

0,446

0,339

Sodio

0,151

0,109

Calcio

0,099

0,073

Magnesio

0,035

0,031

Hierro

0,001

0,0008

Fósforo

0,065

0,080

Azufre

0,154

0,052

Cloro

0,257

0,100

Manganeso

0,038

0,160

Cobre

0,110

0,150

Aluminio

indicios

-

Cinc

0,210

Vitaminas

Vitamina A

23 U.

-

Vitamina C

8 mg

5 mg

Vitamina E

0,460

-

Vitamina Bl

0,031

0,030

Vitamina B2

0,041

0,040

Vitamina PP

0,345

-

 

Calorías

   Es un alimento muy poco energético, proporcionando solamente 24 calorías el tallo y las hojas y 46 la raíz, respectivamente, por cada 100 gramos.

Alcalinidad

   Se trata de un alimento alcalino, con un predominio del 68 % de sales básicas.

¿Qué es el apio?

   Es una planta umbelífera técnicamente denominada Apium graveolens, que aparece en los mercados en noviembre y dura hasta abril.

   Planta sagrada entre los griegos, que la utilizaban en muchas ceremonias fúnebres y a la que denominaban planta lunática, atribuyéndole una acción calmante sobre el sistema nervioso. La utilizaban contra el dolor de muelas, para lo cual colocaban una pequeña rama de apio seco al lado de la muela enferma, lo que debía bastar para calmar el dolor.

   El apio fue muy consumido por los romanos. Sin embargo, no fue cultivado oficialmente hasta 1641, haciéndose en el Real Jardín Botánico de Paris a fin de buscar el óptimo desarrollo de las hojas o de los tubérculos, lo que dio como resultado un gran número de variedades.

   Se distingue el apio, propiamente dicho, que se caracteriza por las costillas de las hojas, que adquieren un desarrollo extraordinario, y el apio nabo, de voluminosa raíz. Una de las variedades del primero, muy apreciada, es el apío de Navidad, de costillas anchas y gruesas. Entre las del segundo están las de Tours, de Erfurt y de Praga, todas de sabor excelente.

   Del apio se extrae una sal que reemplaza la sal de cocina (cloruro sódico) y que es utilizada para condimentar estofados y otros guisos.

Efectos sobre el organismo

   Esta planta encierra un aceite esencial muy aromático que confiere virtudes aperitivos. Comido crudo, como aperitivo, favorece la secreción de los jugos salivales y gástricos, facilitando la digestión, especialmente en los dispépticos.

   Por su riqueza en calcio, es beneficioso para los huesos y los dientes, así como para la formación de la sangre. Gracias a este elemento tan importante y a otros constitutivos del apio, este vegetal elimina el ácido úrico y permite la formación de tejidos sanos y fuertes, libres de reumatismo, artritis y otras complicaciones.

   Por su riqueza en sodio contribuye a la neutralización de venenos orgánicos y a la formación del misterioso fluido que existe en las glándulas linfáticas y cuya finalidad es fabricar millones de células blancas, verdadero ejército defensivo de la corriente sanguínea (fagocitosis).

   Por otra parte, es uno de los mejores tónicos. Después de la cebolla, es la hortaliza que mejor remineraliza el organismo. Diurético y oxidante, es un gran tónico del cerebro y de los nervios. Además posee propiedades estimulantes, diuréticas, antifebrífugas y carminativas, liberando a los intestinos de los gases tan perjudiciales para la salud. Finalmente, se le atribuyen virtudes afrodisíacas.

 

   La carne de las porciones poco tiernas del apio está hecha de una celulosa gruesa que puede resultar fácilmente leñosa. Esto le confiere propiedades laxantes pero puede resultar mal soportado por los intestinos. La celulosa de las partes tiernas es más fácil de digerir.

   El jugo del apio es muy rico en vitaminas, especialmente B, C y E. También contiene potasio, sodio, cloro y otras sales minerales por lo que constituye una bebida antiácida (o alcalina) ideal y es uno de los coctails adelgazantes más apreciados en los Estados Unidos. Además favorece el crecimiento y defiende contra las infecciones.

   Las raíces del apio también son diuréticas y aperitivos. Las semillas de esta planta son digestivas y muy eficaces contra los flatos. La sal de apio es muy bien soportada, incluso por los estómagos más frágiles.

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Quién debe comerlo

   Todas las personas cuyo estado de salud es normal.

   Particularmente es recomendable en el régimen alcalino.

   Por tener menos de un 3 % de proteínas es recomendado también en el régimen de los nefríticos.

   Por su pobreza en hidratos de carbono se recomienda a los diabéticos.

   En los regímenes de bajas calorías contra la obesidad, se recomienda apio, del que se puede comer cuanto se quiera a fin de disminuir la sensación de hambre y asegurar un buen funcionamiento intestinal.

   Por sus propiedades estimulantes y diuréticas es recomendado en las debilidades del estómago, ictericia, hidropesía, gota, enfermedades escrofulosas y en los cólicos nefríticos.

   Por su riqueza en vitaminas y fósforo, es recomendado a los reumáticos artríticos.

   El apio nabo conviene a los enfermos del hígado, de los riñones, de la vejiga, a los cardíacos, a los nerviosos y a los trabajadores intelectuales sometidos a fuerte desgaste nervioso.

Quién NO debe comerlo

   Ciertos dispépticos y las personas de mucosa intestinal frágil. Por contener 250 mg de cloruro sódico por cada 100 g también está proscrito en los regimenes sin sal.

Cómo debe comerse

   Hay que empezar escogiendo las plantas jóvenes y tiernas. El apio nabo debe ser pesado en relación con su talla y tener carne compacta.

   El apio se puede comer crudo a condición de masticarlo cuidadosamente. Consumir el corazón con preferencia a las ramas, sobre todo si éstas son leñosas.

   El apio nabo crudo es bastante mal soportado por los estómagos delicados. En cambio, cocido es de una digestibilidad perfecta y soportado incluso por los dispépticos. Constituye, para los convalecientes, un alimento de elección.

   También el apio cocido es más digestivo que crudo, toda vez que la cocción reblandece sus fibras celulósicas, haciéndolas más asimilables. Pero pierde sus vitaminas, que son frágiles y solubles al agua. Si se come cocido, hay que compensar esta pérdida de vitaminas añadiéndole una pequeña cantidad de hojas crudas finamente trinchadas.

   Para los niños débiles y convalecientes, es muy beneficiosa la sopa de harina preparada con el agua en la que se ha hervido el apio.

   En cuanto al jugo de apio, para prepararlo hay que emplear las hojas verdes exteriores, que contienen más vitaminas y sales minerales que las pálidas hojas del corazón. Hay quien prefiere los troncos a las hojas, por no gustarle el sabor amargo que éstas dan al jugo.

   El jugo de apio puede conservarse unas diez horas en el refrigerador, con lo que su sabor mejora. También mejora si al momento de ir a tomarlo se le añaden unas gotas de jugo de limón. Por otra parte, el jugo de apio combina bien con todos los demás jugos vegetales.

   La semilla de apio se utiliza como condimento para el pescado, las ensaladas, las patatas, la salsa de tomate, el estofado y diversos platos de carne.

 

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