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Berros

 

Composición por 100 gramos

Principios inmediatos

 
Agua 92,8 g
Proteínas 1,6
Hidratos de carbono 3,6
Celulosa 0,6
Grasas 0,3
Cenizas 1,1
 
Oligoelementos:
 
Azufre 0,147
Fósforo 0,056
Cloro 0,097
Sodio 0,103
Potasio 0,313
Magnesio 0,034
Calcio 0,211
Hierro 0,003
Magneso 0,004
Yodo 0,0004
Aluminio 0,0001
Cobre 0,00034
Cinc 0,00015
 
Vitaminas:
 
Vitamina A 4. 000 U.I.  
Vitamina Bl 0, 1 mg
Vitamina B2 0,2
Vitamina PP 0,68

Vitamina PCa (A. pantoténico)

0,2

 

Qué son los berros

   Una planta perenne y vivaz, de la familia de las crucíferas, técnicamente denominada nasturtiun.

   Es curioso que, mientras en castellano se les denomina berros, palabra derivada del vocablo céltico beruron, en otros idiomas ha derivado del verbo latino crecere, por alusión a la rapidez con que crece esta planta: crescíone, en italiano; creixems, en catalán; cressons, en francés; kresse, en alemán; cress, en inglés.

   Crecen espontáneamente a lo largo de acequias, arroyos, canales, fuentes y terrenos permanentemente encharcados. La planta tiene varios tallos de unos 30 centímetros de largo. Sus flores son blancas.

   Tallos y hojas son comestibles, con un sabor especial ligeramente amargo y picante, pero agradable, que recuerda el de la mostaza. Es debido a contener cerca del 0,7 % de un glucósido azufrado denominado gluconasturtosida, que las diastasas desdoblan en glucosa.

Alcalinidad

   Con un 65 % de sales básicas, los berros son un alimento alcalinizante.

Calorías

   Proporcionan solamente 23 calorías por cada 100 gramos de alimento.

Cómo escogerlos

   Este alimento conviene consumirlo muy fresco. Con el tiempo sus elementos se deterioran y se vuelve tóxico. Si se observa que sus hojas están marchitas o amarillentas, hay que desecharlos. Tampoco deben comerse los que hayan florecido.

   Para cultivar esta planta hace falta abono y riego abundantes, con lo que se corre el riesgo de transformarla en vehículo de parásitos y de microbios peligrosos, especialmente los del tifus. Por esta razón, es recomendable escoger los berros que crecen espontáneamente junto a aguas claras con preferencia a los procedentes de cultivo. Y sean cuales fueren, de todos modos hay que tirar los gruesos tallos y las hojas amarillentas o marchitas, lavarlos cuidadosamente con agua en la que se haya echado unas gotas de lejía (cloro) y enjuagarlas a fondo, escurriéndolas bien, todo ello rápidamente y sin dejarlos en remojo, para que el agua no diluya su savia.

Efectos sobre el organismo

   Por su yodo, azufre, fosfatos, oxalato de potasio, otras sales minerales y vitaminas, es tónico, refrescante, antiescorbútico, aperitivo, antivermífugo, estimulante y depurativo. Su acción en los infartos de hígado es muy notable. También son notables sus propiedades antidiabéticas. Diurético, purifica estómago, riñones y vejiga.

   Su hierro le confiere una potente acción sobre la regeneración de la hemoglobina. Sus aceites esenciales sulfurados explican sus propiedades antitusígenas y su acción sobre las secreciones de las mucosas del aparato respiratorio.

   Finalmente, algunos investigadores le atribuyen efectos restrictivos sobre el desarrollo del cáncer.

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Quién debe comerlos

   El Abate Kneipp lo recomienda en general a quienes disfrutan de buena salud, en los cuales refuerza el equilibrio orgánico, y particularmente a las personas débiles, deficientes, anoréxicos, asténicos, anémicos, linfáticos, escrofulosos, raquíticos, desnutridos, bronquíticos, tuberculosos y ganglionares, todos los cuales se benefician altamente de las extraordinarias virtudes vitalizantes de que este alimento está dotado.

   También es recomendable a las jóvenes a las que atormenta la edad difícil, a los eczematosos y a los diabéticos, a los que hace descender la tasa de azúcar en la orina.

   Puede formar parte del menú de los regímenes hipocalóricos destinados a combatir la obesidad, así como en caso de cálculos urinarios, atonía del aparato digestivo, hidropesía y como expectorante en los catarros pulmonares crónicos.

   Finalmente, siendo un antídoto de la nicotina, deben comerlos los fumadores.

Quién NO debe comerlos

   Las personas a las que se ha prescrito un régimen severo sin sal, como en los casos de edemas, hipertensión, enfermedades cardíacas, nefríticas, etc.

   Hay personas que son sensibles al fenolfeniletílico, esencia sulfurosa contenida en esta planta y a las cuales puede ocasionar irritación en las vías urinarias, con dolores de vejiga pasajeros pero muy penosos. Tales personas podrán evitar estas molestias comiéndolos cocidos, aunque con ello se pierdan parte de las virtudes de la planta.

Cómo han de comerse

   Crudos, en ensaladas, aliñado con aceite, zumo de limón y sal, al comienzo de las comidas. Siempre en cantidades moderadas.

   Si se padece hinchazón de encías, deben masticarse entre comida y comida.

   Una preparación que debería darse de cuando en cuando a los niños consiste en untar con abundante mantequilla dos rebanadas de pan y, entre ellas, servirles hojas de berro finamente trituradas y rociadas generosamente con zumo de limón.

   Para combatir la tos, se pueden administrar alrededor de 100 gramos diarios de jugo, mezclados con leche o caldo fríos, ya que si se mezclan con líquidos calientes, se evaporan sus principios volátiles perdiéndose sus virtudes curativas.

   Cocidos pueden someterse a diversas preparaciones gastronómicas, dando excelentes aderezos, si bien la cocción les hace perder parte de sus cualidades.

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Cuándo deben comerse

   Pueden comerse durante todo el año, pero la estación más indicada es la primavera, ya que de este modo se completa la cura depurativo que conviene observar después del invierno.

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