Champiñones
Conocidos también por champínones
de París, son unos hongos botánicamente denominados psalliota campestrís que
se han podido domesticar y se cultivan artificialmente, encontrándose en los mercados y
tiendas de comestibles.
Composicíón |
% |
| |
|
Agua |
88,5 |
Proteínas |
4,0 |
Grasas |
0,3 |
Hidratos de carbono |
6,0 |
Celulosa |
0,8 |
Minerales |
0,4 |
|
Oligo-elementos |
|
Fósforo |
0,130 |
Cloro |
0,080 |
Sodio |
0,020 |
Potasio |
0,400 |
Mágnesio |
0,005 |
Calcio |
0,025 |
Hierro |
0,001 |
Cinc |
0,0005 |
Cobre |
0,0006 |
Manganeso |
0,0006 |
Yodo |
0,00002 |
Para no confundirlos con la mortífera amaníta
verna, basta
recordar que ésta va siempre provista de pelusa, mientras que los champinones
no la tienen.
Los champiñones son un alimento nutritivo y fácil
de preparar, siendo tolerado por la mayor parte de los organismos.
Cuando son frescos, su color normal es blanco grisáceo. Su sombrero
es uniformemente liso. Su pie es igualmente blanquecino con un anillo que forma un
collarín, a menudo arrugado.
Su carne es blanca y se vuelve un poco rosada cuando el champinón
se rompe. Al contacto del aire y a medida que envejece, tiene tendencia a volverse
grisácea, amarillenta, con reflejos rojos.
Hay que señalar que contienen vitaminas A, C, Bl y D, variando su
cantidad, que es más escasa en los champiñones cultivados que en los silvestres.
Los champiñones son un alimento excelente que por sí solo puede
aportar una ración nitrogenada y numerosos principios minerales y vitamínicos.
Hay que hacer observar que conviene comerlos muy frescos, ya que de lo contrario
pierden su
vitamina C.
Pueden prepararse de diversas maneras: salteados en aceite, guisados
o en tortilla. Hay que evitar asociarlos a salsas en las que entren jugos o grasas de
carne ya que podrían dificultar la digestión y dar lugar a cólicos, diarrea.
En bechamel, en tortilla, dorados en aceite,o mezclados con pastas
de trigo, arroz, etc. son bien tolerados, incluso por los niños.
Rinden un gran servicio a los enfermos obligados a seguir un
régimen sin carne, ya que con una pequena ración nitrogenada aportan una cantidad
suficiente de sustancias proteicas. Convienen, pues, a los urémicos, nefríticos,
albuminúricos, hipertensos, cardíacos en período de insuficiencia circulatoria y a los
artríticos, que a veces han de observar un régimen pobre en nitrógeno (gotosos,
uricémicos, hipercolesterinémicos).
En suma, los champiñones pueden entrar en el equilibrio de nuestras
raciones alimentarías como aporte nitrogenado muy apreciable.
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