Leche
Composición por 100
gramos
Principios inmediatos |
% |
|
Agua |
87,3 |
Proteínas |
3,2 |
Grasas |
3,5 |
Hidratos de carbono |
4,8 |
Cenizas |
1,2 |
|
Sales minerales |
% |
|
Potasio |
0,190 |
Calcio |
0,175 |
Fósforo |
0,168 |
Cloro |
0,065 |
Sodio |
0,061 |
Azufre |
0,099 |
Magnesio |
0,016 |
Hierro |
0,0005 |
|
Vitaminas |
|
Vitamina A |
400 U. I. |
Vitamina Bl |
25 microgramos |
Vitamina B2 |
50 microgramos |
Vitamina B6 |
0,80 miligramos |
Vitamina C |
1 gramo |
Vitamina D |
1 miligramo |
Vitamina K |
5 miligramos |
Vitamina E |
3 miligramos |
Vitamina H |
1 miligramo |
Cuándo es mejor beberla
Puede tomarse a todas horas. Es útil en las épocas frías del
año, por ser una fuente suplementaria de calorías. En verano es conveniente restringir
su uso y vigilar mucho sus posibles alteraciones por el calor, que suelen ser causa de
alteraciones digestivas.
Calorías
Proporciona unas 65 calorías por cada 100 gramos.
Quién puede beberla
En general, todo el mundo. Util en el recién nacido y en los
ancianos. Es conveniente en los niños mayorcitos, en las personas jóvenes y adultas como
complemento de su alimentación; asimismo es apropiada a las personas de estómago
delicado y a los delgados, a quienes ayuda a engordar.
Quién NO debe beberla
Las personas con alteraciones hepatobiliares, sobre todo la litiasis
biliar, los nefríticos y personas afectas de dispepsias intestinales agudas y crónicas;
las personas gotosas, arterioscleróticas y artríticas deben restringir su uso, así como
también las personas obesas.
¿Por qué?
Las grasas y albúminas que contiene son a veces mal toleradas por
estos enfermos. En este caso, pueden consumir la leche descremada que se encuentra en el
comercio.
Efectos sobre el organismo
Contribuye a la formación del esqueleto, músculos y sustancia
propia. Produce energía y da fuerza. Contribuye al engorde y ayuda al restablecimiento
completo en las convalecencias.
Procedimientos de conservación
Refrigeracíón. -Consiste en mantener la leche constantemente
fría
en cámaras frigoríficas a menos de 10 grados.
Pasteurizacíón. -En este procedimiento se calienta la leche
a
80 grado durante 15 segundos e inmediatamente es envasada.
Homogeneización. -Gracias a este sistema, se rompen los
glóbulos de grasa y se hacen más pequeños. Inmediatamente esterilización por el calor
a 100 grados y a presión durante media hora.
Leche concentrada. -Es una leche reducida por evaporación al
vacio a una mitad de su volumen. Se esteriliza en autoclave a 120 grados y si enfría
seguidamente y envasa. Es leche sin azucarar.
Leche condensada. -Es leche azucarada (el azúcar actúa como
agente de conservación) y reducida por evaporación al vacío a un quinto de su volumen.
Previamente ha sido pasteurizada.
Leche en polvo. -Es leche desecada con pérdida total del agua
que contiene y reducción a polvo o pastillas por medio del calor. Su rendimiento es un 12
% menor que el de la leche fresca.
Preparación culinaria de la leche conservada
La misma que la de la leche cruda y fresca. No requiere hervido de
ninguna clase.
Nata
Su valor energético aumenta por cuanto su grasa se eleva a 10 gramo
en lugar de 3,5 gramos que tiene la leche por cada 100 gramos.
Consideraciones sobre la leche
Como mamífero, el hombre necesita la leche materna. Sin ella
perecería a las pocas horas de nacer. Durante los primeros tiempos de la vida la leche no
puede ser sustituida por ningún otro alimento.
Diversos tipos de leche
Desde los tiempos más remotos, en Palestina se consume la leche de
burra. En todos los países de Oriente, la leche de camella resulta para todos, grandes y
pequeños, una bebida y un alimento muy apreciados. En la India Ceilán y Malasia,
se consume la leche de búfala; en Madagascar, la de cebú; en Laponia, la de rena. Esta
última, que la Naturaleza ha ideado de acuerdo con el clima en que el animal vive, se
caracteriza por ser extremadamente grasa, hasta el punto de proporcionar unos 150 gramos
de materias grasas por litro.
En nuestras latitudes han sido consumidas, asimismo, las leches de
oveja, cabra, yegua y, sobre todo, vaca. La leche de oveja, mucho más grasa que la
de vaca, ha tenido a veces sus partidarios, que la preconizaban para la alimentación de
niños que padecían gastroenteritis. La leche de cabra, en cambio, ha sido siempre
desfavorablemente criticada por competentes nutrólogos. Por una parte, se ha constatado
que los niños alimentados exclusivamente con esta leche presentaban anemia, debido a que
la leche de cabra es muy pobre en cobre. Por otra parte, esta leche puede estar
contaminada con microbios de la fiebre de Malta, de la que las cabras son únicas
portadoras. La leche y los quesos procedentes de cabras sanas no ofrecen ningún peligro,
pero es una buena medida de precaución la de no tomar esta leche si no está
convenientemente hervida o pasteurizada.
La leche de yegua, lo mismo que la de burra, han sido muy utilizadas
para la alimentación de niños anoréxicos y débiles. Por lo menos tienen la ventaja de
que proceden de animales que son inmunes al microbio de la tuberculosis. De todas las
leches, la más consumida, la más económica, la más higiénicamerite vigilada y, como
resultado, la más conveniente desde todos los puntos de vista, es la de vaca. Sometida a
industrialización, la leche es recogida en los puntos donde se produce y, una vez
mezclada con otras leches de distinta procedencia, es controlada química y
bacteriológicamente, pasteurizada, embotellada y enviada a los grandes centros urbanos,
donde puede ser consumida con toda garantía de salubridad. Para facilitar su consumo o
asegurar su conservación, la leche puede también ser concentrada, condensada,
homogeneizada, etc. Para ello se utilizan leches de vacas seleccionadas, lo que eleva
todavía el nivel cualitativo de estas leches.
Al interés que los productores y comerciantes de leche tienen en
asegurar el mejor servicio posible a sus clientes, se unen los esfuerzos de los organismos
sanitarios y veterinarios para que los consumidores reciban una mercancía sana.
Minerales de la leche
Es cierto que la leche es uno de los alimentos más ricos en calcio,
pero más que la riqueza en calcio, lo que cuenta es la relación calcio-fósforo, que
no debe descender jamás por debajo de 0,5, ya que sin fósforo sucede que el calcio no
puede ser fijado por el organismo. La leche y sus derivados son el único grupo de
alimentos capaz de mantener óptimamente esta relación:
Leche de mujer.- Calcio, 30 mg.; fósforo, 19 mg.; relación
1,5.
Leche de vaca: Calcio, 125 mg.; fósforo, 90 mg.; relación 1,4.
No hay que olvidar, además, que una gran parte de calcio ingerido
no es absorbido. No debe pensarse, pues, que la calcificación se produce matemáticamente
según la leche bebida. En esto cuenta también un factor importante: el de la tolerancia
digestiva de cada individuo. Muchas veces es más provechosa una taza de leche bien
tolerada que un litro tomado con desgana o a la fuerza, aun cuando no desencadene vómitos
ni diarreas. Por lo que respecta al sodio, ha de calcularse que la leche contiene
aproximadamente 1,6 g de cloruro sódico por litro. Es por esto que la leche está
excluida de los regímenes estrictamente sin sodio. Teniendo esto en cuenta, existe una
leche modificada que sólo contiene 0,23 g de sodio por litro. Esta leche se prescribe a
los cardíacos hipertensos y demás pacientes sometidos a régimen sin sal.
Leche en polvo
Es un hecho conocido que numerosas personas encuentran dificultad
para digerir la leche. Entre los lactantes este hecho es todavía más frecuente. Mientras
que todos soportan perfectamente la leche materna, no ocurre lo mismo con la leche de
vaca. Esta diferencia de digestibilidad se debe, indudablemente, a la diversidad de sus
composiciones. El análisis muestra ya sensibles diferencias en sus principios inmediatos:
| |
Mujer |
Vaca |
|
Grasas |
3,5 % |
3,5 % |
Proteínas |
1,7 % |
3,4 % |
Lactosa |
7, % |
4,8 % |
Sales minerales |
0,2 % |
0,8 % |
Agua |
87,6 % |
87,5 % |
La leche de vaca requiere una digestión más laboriosa debido a que
contiene aproximadamente el doble de proteínas que la leche de mujer. Pero esto no es
todo. Un estudio más profundo de la leche ha demostrado que existen también diferencias
desde el punto de vista coloidal. Mientras que en la leche de mujer la caseína se coagula
en tenues copos sólo visibles al microscopio, la caseína de la leche de vaca cuaja en
gruesos coágulos que se pueden observar a simple vista.
Conociendo estos factores, la industria logró la obtención de
leches en polvo que, gracias a tratamientos térmicos y mecánicos, pasteurización,
concentración en el vacío, homogeneización y acidificación, resultan fácilmente
atacadas por los jugos digestivos, lo cual ha solucionado el problema de la lactancia
artificial.
Leche condensada
Por razón de la fragilidad de la leche, la operación de
condensarla exige una vigilancia y un control constantes a lo largo de su circuito. Estos
controles empiezan ya en los establos de los productores, que reciben regularmente la
visita de inspectores cuya labor consiste en vigilar la alimentación del ganado, su
higiene, limpieza de los establos, de los recipientes que han de contener la leche, etc.
Por ejemplo, hay establecido un acuerdo para que las vacas cuya leche se destine a
condensación no reciban jamás piensos tales como harina de pescado y otras sustancias
que podrían alterar el sabor de la leche. Una importancia preponderante es también
atribuida a los controles veterinarios del ganado.
Recogida en bidones de acero inoxidable proporcionados generalmente
por el fabricante de la leche, bidones que son limpiados y esterilizados después de cada
transporte, la leche es transportada directamente en estos bidones o por medio de
camiones-cisternas a la fábrica. A su llegada, la leche sufre un primer control o examen
para determinar su grado de acidez, su contenido en grasa y el índice de su flora
bacteriana.
La riqueza en crema es dosificada con una gran precisión, ya que la
mayor parte de fabricantes de leche condensada pagan la leche no por el número de litros
proporcionados, sino según la grasa de la misma.
En seguida la leche es filtrada a través de algodón para librarla
de toda impureza y refrigerada para evitar la pululación de la flora bacteriana.
Es sabido, en efecto, que la leche es un medio muy favorable para la proliferación de
bacterias y que este fenómeno depende enormemente de la temperatura. Para tener una idea
de ello basta recordar que, al cabo de quince horas, una misma leche contiene:
Temperatura en IC |
Bacterias por cm3 |
15 |
100000 |
25 |
7000000 |
35 |
165000000 |
Esto demuestra la importancia que hay que atribuir a la
refrigeración de la leche. La siguiente operación consiste en almacenar la leche para su
estandarización, es decir, para darle unos valores constantes. Mientras que en la leche
fresca la riqueza en grasa varía no solamente según la estación, sino también según
la raza de las vacas y otros factores, una de las cualidades de las leches en conserva es
la de su constancia.de composición, gracias a la cual se obtiene una regularidad de
resultados al ser consumida, en particular por bebés de corta edad.
La leche es seguidamente pasteurizada, a fin de destruir los
gérmenes patógenos, respetando, en lo posible, las propiedades biológicas de la leche.
Es en esta operación donde los industriales lecheros tienen que poner en práctica todos
sus conocimientos, puesto que es indispensable que la leche quede desprovista de cualquier
germen nocivo, pero sin que en la operación desaparezcan los elementos nutritivos
(vitaminas, en particular) y sin que la leche tome un sabor o un olor desagradables.
Las condiciones exactas de la pasteurización han sido establecidas
después de largas investigaciones. Mientras que antes se prefería en general la
pasteurízación baja, en el curso de la cual la leche era mantenida a temperaturas
vecinas a los 60 o 65ºC durante unos treinta minutos, actualmente se prefiere
la pasteurización
alta. La leche circula dentro de aparatos tubulares donde es calentada,
durante algunos minutos solamente, a una temperatura superior a los 80ºC. Esta temperatura es
suficiente para destruir los gérmenes patógenos (bacilos de la tuberculosis, de la
fiebre de Malta, etc.), pero la duración del tratamiento es bastante corta para que la
leche no sufra transformación de sus propiedades.
Con esto puede decirse que la leche ha pasado el primer estadio de
su fabricación. Hasta este momento, todas las leches de conserva, ya sean concentradas o
en polvo, sufren exactamente las mismas operaciones. Después de la pasteurización, los
tratamientos varían según la clase de leche que se desea fabricar.
Para la leche condensada, la siguiente operación consiste en
adicionar un jarabe de sacarosa. Este jarabe se obtiene disolviendo azúcar y tratándolo
al vapor, lo que le asegura una esterilidad perfecta. La cantidad de sacarosa adicionada
así a la leche es de un 15 % aproximadamente. Una cantidad inferior no asegurarla su
conservación.
A continuación, la leche así azucarada es concentrada en el
vacío. Gracias al vacío, la leche entra en ebullición a una temperatura de 55ºC. Los
aparatos utilizados en la industria lechera tienen una capacidad que varía entre los
7.000 y 20.000 litros de leche, variando su velocidad de concentración entre
los 50 y 100 Kg por minuto.
Una vez terminada la concentración, la leche es enfriada a través
de aparatos especiales, al abrigo del aire, y en los cuales es batida durante varias
horas. Este batido se lleva a cabo toda vez que la lactosa no puede permanecer en
solución a este grado de concentración y, gracias al mismo, sus cristales resultan finos
y regulares, mientras que sin esta operación se producirán voluminosos cristales
perceptibles por la lengua.
Después del batido, la leche es enfriada, pudiendo ser ya envasada
herméticamente y expedida con toda garantía de esterilidad.
Es característica de las fábricas de leche condensada la mayor
limpieza, siendo tomadas cuidadosas precauciones para que en el transcurso de todas las
operaciones descritas no puedan producirse infecciones provocadas por gérmenes
procedentes del exterior. Los locales son aireados, las paredes lavables, los diversos
conductos por donde circula la leche, de acero inoxidable y fácilmente desmontables en
piezas de pequeño tamaño para permitir una limpieza regular a fondo. Se estima que la
fabricación de un litro de leche condensada requiere el empleo de cincuenta
litros de agua para la limpieza de aparatos y locales.
La leche condensada se compone, pues, únicamente de leche de
primera calidad y de azúcar. Su contenido en principios activos es el siguiente:
Grasas |
10 |
Proteínas |
9,5 |
Lactosa |
13,5 |
Sacarosa |
40,5 |
Minerales |
2,2 |
Agua |
24,5 |
100 gramos de esta leche condensada
proporcionan 352 calorias. Es muy importante saber que el peso especifico de
la leche
condensada es de 1,3. Esto significa:
- 10 g de leche condensada ocupan un volumen de 8 cm3.
- 10 cm3 de leche condensada
pesan 13 g.
Estos datos no deberían jamás perderse de vista al dosificar la leche, y
siempre debería precisarse si la dosificación se hace en peso o en volumen. Para obtener
100 cm3 de leche entera adicionada de 15 g de azúcar, basta diluir 35 g (28 cm3) de leche
condensada en 80 g de agua.
Las principales ventajas de la leche condensada son las siguientes:
Composición constante. -La regularidad de fabricación y la
estandarización hacen que la leche condensada guarde siempre la misma composición,
cualquiera que sea el lugar o la estación.
Conservación. -El bote cerrado se conserva perfectamente
durante un año o más. Una vez abierto el bote, todavía puede conservarse la leche entre
3 y 5 días a condición de mantenerlo tapado con un trapo limpio y en un lugar fresco.
Garantia bacteriológíca. -La leche condensada no es
esterilizada sino solamente pasteurizada, lo que le da más valor. El medio altamente
azucarado de la leche condensada impide la proliferación bacteriana.
Digestíbilidad. - Es superior a la de la leche natural.
Esto es
debido a que durante su concentración en el vacío la sacarosa produce modificaciones en
el estado coloidal de la caseína, lo que equivale a una predigestión de la misma.
Gracias a ello, la leche condensada a su paso por el estómago no exige más que una
secreción de ácido relativamente baja.
Quién necesita tomar leche
La leche es un alimento muy favorable para los músculos y las
células nerviosas. Conviene, pues, a todo el mundo. Sin embargo, merecen ser mencionados
algunos casos especiales:
Embarazadas. -En el curso del embarazo, las necesidades de calcio
en el organismo materno son de 20 gramos durante los siete primeros meses y
de 65 en el curso
de los dos últimos. Pero muchas mujeres detestan la leche. Es necesario habituarlas a
ella poco a poco, evitando provocar una aversión total y definitiva al obligarles a
tomarla. Puede dárseles mezclada con agua mineral u otros alimentos, o formando parte de
mil variados platos.
Deportistas. -Deben tomar. entre medio litro y un litro
todos
los días. En los países nórdicos, algunos atletas logran su mejor forma alimentándose
casi exclusivamente de leche y derivados, durante los períodos de entrenamiento.
Trabajadores de fuerza. - La leche es mucho más nutritiva que las
bebidas alcohólicas. Un vaso de leche en vez de un trago de cuando en cuando les
proporcionará más energía durante sus duras jornadas de trabajo. Con mayor razón
conviene que beban leche y no alcohol los que tienen que conducir vehículos a motor.
Intelectuales. - En Alemania, Austria, Suiza y otras naciones
europeas, los hombres de ciencia, técnicos, literatos, músicos y poetas, consumen
importantes cantidades de leche, conocedores de que se trata de un alimento ideal para el
cerebro.
hepáticos. -Se comprende que soporten mal la leche a causa
de
su riqueza en sustancias grasas. Por otra parte, numerosos enfermos crónicos del higado
tienen un estómago falto de tono, de secreciones débiles, lo que contribuye a exagerar
la sensación de pesadez al tomar leche, que persiste a veces durante largas horas, dando
lugar a verdadera desgana con respecto a este alimento.
No obstante, la leche es un alimento teóricamente perfecto para las
personas de aparato digestivo delicado, toda vez que:
-No determina fermentaciones intestinales, sino que, al contrario,
puede reducir muy favorablemente la flora intestinal.
-No deja residuos.
-Posee en alto grado virtudes diuréticas y declorurantes, conocidas
desde antiguo.
Los hepáticos a los que se prescribe un régimen pobre en grasas
t:ienen esto solucionado simplemente con tomar leche descremada.
diabetes. -Antiguamente se prescribía a estos enfermos
la cura
de leche, consistente en alimentarlos a base de leche, de la que llegaban
a consumir
seis litros al día. Gracias a las terapéuticas endocrinianas y químicas de que
se
dispone hoy día, el régimen alimenticio del diabético puede ser más equilibrado,
autorizándoselas la leche ya sea en forma ordinaria (rica en grasas y proteínas)
o en
forma de requesón, queso fresco, nata, yogur, etc. Excepcionalmente, puede ser
prescrita
una leche desglucidada.
Obesidad. -La leche entera es rica en grasas y en azúcares, y
proporciona un elevado número de calorias que, si no son consumidas por un esfuerzo
fisico elevado, se almacenan en forma de grasa. Es evidente, pues, que un gran consumo
cotidiano de leche entera, añadida a otros alimentos, puede hacer que el peso aumente,
cosa que deben tener en cuenta las personas demasiado delgadas... y las obesas.
Estas últimas, sin embargo, y también las que padecen de
hipertensión arterial, pueden tomar leche descremada o, en casos graves, leche en polvo desclorurada,
utilizadas con gran éxito en las curas de adelgazamiento, en las que se alterna con
jugos de fruta, verduras y té.
Raquitismo. -En Alemania se han llevado a cabo numerosas
investigaciones con objeto de determinar un sistema de profilaxis del raquitismo
mediante leche vitaminada, enriquecida con vitamina D. En Suiza y en Italia
han llegado a
enriquecer la leche no sólo con vitamina D, sino también con vitamina A, Bl, B2, C, E y
ácido nicotínico. Esta leche, muy bien tolerada, no solamente da una excelente
prevención contra el raquitismo, sino que se le atribuyen favorables efectos sobre el
crecimiento y sobre la riqueza en hemoglobulina.
Un gran alimento y un grave peligro
La leche es uno de los alimentos fundamentales de la Humanidad.
Nutre, fortifica y proporciona salud. Pero he aquí que un grave peligro se asocia a la
leche: el peligro atómico.
Las explosiones atómicas dejan en suspensión partículas de radioestroncio
90, que son arrastradas por las corrientes de aire de las zonas superiores de la
atmósfera. Cuando se producen lluvias, estas partículas son precipitadas al suelo y
absorbidas por las plantas. Si estas plantas son ingerídas por los rebaños, la
radiactividad puede pasar a la leche. Y, siendo la leche el principal proveedor de calcio,
su radiactividad puede establecerse en los huesos, dañando seriamente la médula ósea,
que es donde se producen los glóbulos rojos de la sangre y, de este modo, dar origen a la
temible leucemia.
Los especialistas afirman que, por el momento, la radiactividad de
la leche no ofrece el menor peligro. Esperemos que las naciones sepan detenerse a tiempo
en su insensata carrera de armamentos y evitar lo que podría ser un lento y solapado
suicidio universal.
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