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Levadura de cerveza

 

Composición por 100 gramos

 

Crema fresca

Extracto seco

Principios inmediatos

Agua

70 gr

7,7 gr

Hidratos de carbono

13,3 gr

37,8 gr

Grasas

0,8 gr

1,8 gr

Proteínas

13,5 gr

44,8 gr

Cenizas

2,4 gr

7,9 gr

Vitaminas

Vitamina Bl

4 mg

11 mg

Vitamina B2

3 mg

5 mg

Vitamina B6

5,5 mg

7 mg

Vitamina PP

30 mg

37,5 mg

Acido Pantoténico

20 mg

17,5 mg

Minerales

(El 60 % en combinación con el ácido fosfórico)

Potasio

400 mg

1.800 mg

Sodio

15 mg

150 mg

Calcio

25 mg

120 mg

Magnesio

16 mg

200 mg

Hierro

5 mg

20 mg

Fódoro

480 mg

1.900 mg

Azufre

50 mg

40 mg

   También presenta trazas de aluminio, cloro, estaño, manganeso, silicio, boro, plata y oro.

 

Calorías

   La levadura es un alimento relativamente poco energético, proporcionando 100 calorías por cada 100 grs de crema fresca y 300 calorías en extracto seco.

Acidez

   Se trata de un alimento acidificante, con un 40 % de exceso de ácidos.

Efectos sobre el organismo

   La levadura tiene una acción a la vez preventiva y curativa sobre el organismo, desgraciadamente poco conocida, contribuyendo también al funcionamiento normal de los órganos digestivos y a la protección de la piel. Por su cantidad de proteínas y su riqueza en aminoácidos, la levadura constituye una fuente de material indispensable para la formación y restauración celular.

   Contiene, sobre todo, los aminoácidos esenciales que el organismo no puede sintetizar, por lo que sus proteínas son de un muy alto valor biológico. Entre estos aminoácidos indispensables a la vida, proporciona histidina, lisina, triptófano, leucina, fenilalanina y cistina. Su contenido en glutation (tripéptido que tiene una acción preponderante en los fenómenos vitales) es excepcionalmente elevada (0,45 %).

   Por la acción de tales aminoácidos, los glóbulos rojos de la sangre salen beneficiados, al igual que la resistencia del organismo frente a las enfermedades infecciosas. No hay que desdeñar, tampoco, su influencia en lo que atañe a la respiración de las células.

   Pero, además de ser el más importante manantial y el menos tóxico de proteínas, la levadura es un alimento compensador de carencias y un catalizador indispensable para la utilización de los hidratos de carbono, gracias a sus vitaminas. Es el elemento nutritivo más indicado para el sistema nervioso, por su notable contenido en vitaminas del complejo B, que le otorgan beneficioso poder en la regulación del trofismo de los nervios. La vitamina B2 interviene en los llamados procesos de oxirreducción celular y evita los retrasos de crecimiento y ciertos trastornos oculares, de la piel y de las mucosas. La vitamina B6 juega un papel decisivo en las funciones del sistema nervioso, de la vesícula biliar y del higado.

 

   Su contenido en ácido fólico asegura el mantenimiento de la integridad de los tegumentos intestinales y una buena reposición sanguínea, por lo que constituye un arma contra la siempre temible anemia.

   Por lo que respecta a su contenido mineral, llama la atención la abundante cantidad de fósforo y de potasio, factores de positivo valor biológico. El primero es indispensable para el equilibrio ácido-básico de la sangre; el segundo interviene de modo fundamental en el metabolismo celular del agua.

   Aun cuando los contiene en menor cantidad, la levadura es rica en calcio, necesario para la adecuada formación ósea, y en hierro, que tiene propiedades antianémícas por su indispensable presencia en la constitución de la hemoglobina de la sangre.

   Otra de las valiosas propiedades de la levadura de cerveza es que favorece la completa evacuación del intestino, al mismo tiempo que combate las putrefacciones que tienen lugar en el tubo digestivo, por cuya razón constituye una de las llamadas sustancias depurativas naturales.

   En primavera, cuando más necesaria es la limpieza de la sangre, la levadura es muy recomendable, debiendo prolongarse su ingestión por lo menos dos o tres meses. La forunculosis, que suele acentuarse en primavera, puede tratarse con éxito gracias a la depuración que proporciona la levadura de cerveza.

 

Quién debe comerla

   En los lactantes y bebés de corta edad, la carencia vitamínica constituye un verdadero desastre, porque retrasa el crecimiento y perturba el normal desarrollo. Su consumo, pues, deberia ser habitual entre la población infantil y de esta manera no aparecerían las carencias vitamínicas que suelen ser frecuentes en la infancia. El normal crecimiento del niño vendria regulado sin perturbaciones ni retrasos. Se evitarían las piernas torcidas que presentan los niños cuyo desarrollo óseo se hace en condiciones de escasez de calcio y vitamina D (raquitismo).

   Durante la pubertad, la nueva adaptación orgánica y fisiológica se apunta definiendo el futuro adulto. En esta época el cuerpo humano precisa cantidades extraordinarias de elementos vitales y vitamínicos que puede obtener con la ingestión de levadura.

   Lo mismo ocurre en el embarazo, en que la formación del nuevo ser exige un esfuerzo orgánico por parte de la madre, el cual puede llegar a agotar todas las reservas acumuladas a lo largo de su vida.

 

   En los adultos, la falta de vitaminas ocasiona debilidad muscular, nerviosismo, insomnio, calambres en el estómago y gran irritabilidad. Estos síntomas son combatidos con las vitaminas de la levadura de cerveza.

   En las convalecencias, la levadura vendrá a ser el sobrealimento y el tónico que hagan más rápida la recuperación orgánica. También será el reconstituyente que haga revivir los gastados organismos de las personas de naturaleza caduca y agotada. En la edad avanzada, este elemento vital podrá evitar los achaques o hacerlos más llevaderos.

   De las propiedades enumeradas se desprende que interesa en gran manera a todo el mundo el consumo de la levadura, en atención a las excelencias que de ello pueden derivarse. Es más indicado, no obstante, su uso para quienes llevan a cabo pesadas labores físicas, para quienes padecen depresiones nerviosas y, por consiguiente insomnio, para el sobrefatigado intelectual, para el convaleciente, la gestante, los niños, los jóvenes sometidos a un rígido entrenamiento deportivo, para el anémico e incluso para el diabético.

Quiénes NO deben comerla

   Extremadamente rica en purinas, que contiene en la proporción de un 2 %, la levadura debe ser severamente prohíbida a los que padecen gota o se hallan propensos a la formación de cálculos renales (uratos).

 

Cómo debe comerse

   Lo más corriente es tomarla en forma de crema, diluida con cerveza, o bien en forma de extracto, espolvoreando los alimentos.

   Con la levadura en forma de crema pueden prepararse excelentes imitaciones del paté de carne. Añadiendo a la levadura germen de trigo, su acción queda potenciada con el aporte de vitaminas A, B, P y E, lo que resulta altamente beneficioso para el organismo.

 

   Si se toma la levadura en polvo y el germen de trigo mezclados con yoghourth, se obtiene la triple ventaja de aportar calcio al organismo, impedir las fermentaciones en el intestino y obtener en el mismo la formación de vitamina B.

   Para preparar, pues, un gran vitalizante tónico, se mezclan en el yoghourt, dos cucharaditas de levadura en polvo, una de germen de trigo y se edulcora a voluntad con miel. Es éste un tónico que mantiene en equilibrio el sistema nervioso y que estimula el armónico funcionamiento de los plexos, glándulas de secreción interna, en especial la tiroides, y órganos en general.

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Otros usos

   Recientemente, en algunas clínicas se utiliza para el tratamiento de las quemaduras, un hidrolizado de levadura de cerveza, con lo que se obtiene un alivio inmediato del dolor y una cicatrización más perfecta y más rápida.

   También son muchos los institutos de belleza que utilizan la levadura de cerveza para conseguir para sus clientes un cutis más terso y suave, al librar su piel de las asperezas y arrugas precoces que la afean.

Qué es la levadura

   La levadura es una suspensión de células vegetales microscópicas, por eiemplo. las saccheromyces cerevíqciae, que tienen la propiedad de producir la fermentación de el malta, el mosto, etc. Esta fermentación es debida a que las indicadas células vegetales hallan en el mosto y en el malta macerado un terreno abonado excelente para su multiplicación, en el cual consumen sus azúcares, que transforman en alcohol y anhidrido carbónico, con desprendimiento de calor. Así se forma una bebida alcohólica en cuyo fondo queda un poso formado por las células vegetales que el terminar la fermentación por agotamiento del azúcar, se van depositando en el fondo del recipiente. Este poso, que forma una crema espesa, constituye la levadura fresca, que pueden procurarse quienes viven cerca de una fábrica de cerveza.

   Para quienes no disfrutan de esta posibilidad y previo el usado o destrucción de los microorganismos mediante la lisina (con lo cual la levadura pierde su capacidad fermentativa pero conserva muchas de sus propiedades nutritivas), de 100 kilos de crema se obtienen 7 kilos de extracto seco en polvo o pequeñas escamas, que se expende en los comercios especializados, en pequeños paquetes para su cómodo consumo y fácil conservación.

   Se consumen tres clases de levadura: la de cerveza, bastante amarga, la de panadería, que tiene mejor sabor, y la torula, obtenida a partir del serrín de madera, en la fabricación del alcohol. La más recomendable es la primera, sobre todo al natural, pues hay que advertir que el tratamiento para librarla de su sabor amargo, en el cual se utilizan la sosa cáustica, el ácido clorhídrico y el carbonato de sosa, destruye sus vitaminas en un 70 %.

   En los últimos años se ha desarrollado a escala industrial la obtención de levaduras alimenticias (Torula utilis, Oidium locas) a partir de productos azucarados (melazas, aguas residuales de la fabricación de azúcar, mucilagos, lejías sulfiticas de desecho, etc.). Se diferencian de las otras levaduras porque su metabolismo se dirige de tal modo que se logra la formación exclusiva y especifica de grasas, lípidos, prótidos y otros componentes celulares y no la formación clásica de alcohol y dióxido de carbono a expensas de los azúcares. Son poco exigentes en lo que se refiere a medios de cultivo y su grado de aprovechamieno técnico es particularmente alto. Las levaduras obtenidas se secan sobre cilindros rotativos o mediante toberas pulverizadoras, sometiéndolas previamente a un proceso de purificación con objeto de separar las sustancias acompañantes que podrían ser perjudiciales. Los productos obtenidos se presentan en forma de polvos dorados, de sabor avellanado, o en forma de copos finos, resultando excelentes por sus altas propiedades dietéticas.

   Estas levaduras no son tan naturales como la de cerveza, pero en las épocas de escasez de proteínas que auguran los socioeconomistas, serían un indudable recurso.

La levadura a través de la Historia

   Hace más de 4.000 años era ya conocido a la perfección el arte de fabricar cerveza. En el código de Hammurabi se pueden leer las regulaciones jurídicas acerca de las cervecerías y de una especie de bodegas expendedoras de cerveza y productos derivados de la misma. Esta bebida era consumida en gran cantidad en la antiquísima Mesopotamia y muchos de sus pueblos se alimentaban esencialmente de los productos residuales de la fermentación de la cerveza, cuyas propiedades nutritivas eran ya muy estimadas en aquellas primitivas civilizaciones.

   Los egipcios importaban grandes cantidades de cerveza procedente de Babilonia y continuaron su tradición en la fabricación y consumo de aquella popular bebida.

   En cambio, los griegos y los romanos consumían preferentemente el vino y la hidromiel, considerando la cerveza y la levadura como productos plebeyos y propios de pueblos bárbaros. A la calda del imperio romano, los germanos impusieron en toda Europa la moda de beber cerveza. Se siguió consumiendo vino pero desapareció el consumo de hidromiel.

   En el siglo VIII, España se convirtió en un centro cervecero de gran importancia. Los médicos árabes utilizaron frecuentemente la cerveza y la levadura en sus prescripciones medicinales. Avicena, en el año 1037, describe la elaboración del pan de malta, adicionándole canela, ruda y mejorana. Averroes preconizaba, en el año 1198, que la cerveza embotellada fuese cerrada herméticamente para que al abriría saltase a lo alto. En la Edad Media, la espumeante bebida llegó hasta la encopetada corte desde los monasterios, que fueron el reducto fabril de las bebidas fermentadas.

   Ya en tiempos más próximos, el investigador M. Delbrück fue el primer científico que hizo notar que la levadura de cerveza tenía un gran contenido en albúminas, hasta el extremo de poder compararse con ventaja al extracto de carne, ya que contiene más cantidad de ácido fosfórico que éste.

   En 1675, un mercader de paños holandés, Antonj Van Leeuwenhoek, combinando las lupas que se utilizaban para examinar tejidos, inventó el microscopio, siendo el primero que observó la existencia de microorganismos vivos en la levadura. Se trataba de las células vegetales responsables de las numerosas fermentaciones que tienen lugar en la Naturaleza. Estas células se encuentran en gran abundancia en el aire, como demostró Pasteur dos siglos más tarde y, al entrar en contacto con el mosto de uva, por ejemplo, desencadenan su fermentación, que convierte el mosto en vino. Igual ocurre con el malta obtenido de la cebada, que se convierte en cerveza, y así con otras muchas fermentaciones.

 

 

 

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