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Polen

Composición por 100 gramos

Principios inmediatos

%

 

Agua

4 g

Hidratos de carbono

50 g

Grasas

5 g

Proteinas

35 g

Cenizas

6 g

 

Minerales

%

 

Potasio

1,950

Calcio

0,480

Magnesio

0,390

Hierro

0,009

Fósforo

0,360

Azufre

0,060

Cloro

0,048

Manganeso

0,084

Cobre

0,004

Sílice

0,690

 

Aminoácidos

 

Histidina

1,6

lsoleucina

3

Leucina

4,2

Lisina

3,8

Metionina

1,2

Fenilalanina

2,4

Treonina

1,9

Triptófano

0,8

Valina

3,4

Arginina

3

Cistidina

3,9

Acido glutámico

5,8

 

Vitaminas

 

Caroteno (Pro-vitamina A)

100.000 U.I.

Vitamina C

23 mg

Vitamina P

17

Vitamina D

0,04

Vitamina E

0,04

Vitamina Bl

0,417

Vitamina B2

0,897

Vitamina B3

1,375

Vitamina B5

7,800

Vitamina B14

0,510

Vitamina B15

0,005

Vitamina B16

3,500

Vitamina H

0,151

 

 

Función fisiológica del polen

   El polen es el producto de secreción de los órganos masculinos de las plantas, encargado de fecundar los órganos femeninos, por lo que en él se halla concentrado lo mejor de cada planta.

   Hasta los niños que van a la escuela están hoy enterados del modo cómo las abejas contribuyen a la reproducción de las plantas transportando el polen de unas a otras. Sin embargo, hace trescientos, años, aún los mayores sabios ignoraban que las flores tienen sexo. Cierto es que en épocas mucho más remotas el hombre poseyó tal conocimiento, según lo prueba el hecho de que asirios y babilonios polinizasen sus datileras colgando ramas de palmera macho en la palmera hembra. Pero esto quedó completamente olvidado en la Edad Medía y sólo en 1793 vino a saberse que los insectos transportaban el polen de una a otra flor, descubrimiento que se debió a Cristián Conrado Sprengel. Viendo en esto una de las mayores muestras de la sabiduría de Dios, el pastor Sprengel se pasaba horas y horas en el campo, observando flores y abejas, embelesado, en lo cual olvidó más de una vez acudir a la iglesia, donde estaban esperándole sus elegantes feligreses, que acabaron por buscar otro pastor. Tanto se anticipó Sprengel a los conocimientos científicos de su tiempo, que los sabios de entonces no reconocieron el mérito de su descubrimiento y hubieron de transcurrir sesenta años para que Darwin lo sacase a la luz y le hiciese justicia.

   Fue Darwin el primero en advertir los sutiles medios empleados por la Naturaleza, en muchas clases de plantas, a fin de evitar que puedan ser fecundadas por el polen de sus propias flores. Algunas, por tener pistilos infecundos para el grano de polen de sus mismos estambres, no dan semilla ni aun rociándolas con ese polen. En otras, los estambres maduran ya antes, ya después, que el pistilo, con lo que, en uno y otro caso, el polen fecundado ha de proceder de plantas de igual especie pero cuyos estambres hayan madurado en tiempo conveniente.

   Sin polen no habría semilla que prosperara, ni planta que no pereciese, ni árbol que diese fruto, con lo que tampoco podría haber vida animal, que tiene su sustento en la vegetal. Es el polen el que, salvando el negro y siempre ávido abismo de la muerte, renueva el milagro de la vida.

   Para cumplir su misión, todo grano de polen ha de recorrer la distancia -a veces de unos pocos centímetros, a veces de muchos kilómetrosque lo separan de una flor hembra de especie igual a la de aquella de que se ha desprendido.

   Entre los animales que favorecen la polinización, ocupa puesto principal la abeja común. En primavera sale al campo antes que ningún otro de los insectos que liban la miel de las flores; en otoño es la última que se retira. Algunos pólenes aprovechan para viajar la incansable actividad de la abeja que va de flor en flor. Otros emprenden largos viajes aéreos arrastrados por el viento, en busca de su destino.

   Los pólenes del pino, que en ciertas épocas del año saturan la atmósfera, flotan en el aire gracias a una especie de globos de que están provistos. En tal grado el viento los lleva, que este polen se ha hallado en las nieves de Groenlandia, pese a que los pinares menos distantes de tales parajes se hallan en la Península del Labrador, separada de Groenlandia por cuatrocientas millas de ancho mar.

Cómo es el polen

   Deleznables como los cristales de la nieve, con facetas que los asemeja a piedras preciosas, sólo visibles con ayuda del microscopio, algunos pólenes se ven como madroños, como reproducciones de la superficie de la Luna, como erizos de mar, como esos vasitos de papel rizado en que vienen algunos bombones. Su configuración suele ser esférica o ahusada, pero también los hay en forma de poliedros regulares: cubos, tetraedros, dodecaedros. Los granos que alcanzan mayor tamaño, como los del polen de la flor de calabaza, tienen apenas dos diezmilímetros y medio de grosor; los de nomeolvides son cien veces menores. En presencia de un polen dado, los entendidos pueden precisar casi siempre la clase de planta de qué proceden.

   Los granos de polen son extremadamente delicados. A diferencia de lo que ocurre con las semillas, los granos de polen no llevan consigo grandes reservas. Una sola gota de rocío puede acabar con varios granos de polen, pues el agua, hinchando y haciendo reventar la cubierta que lo envuelve, expone la sustancia masculina a los rayos ultravioleta de la luz solar, que le son mortales. En circunstancias corrientes, un grano de polen de maíz alcanza a vivir, a lo sumo, treinta y seis horas.

   Para compensar esta fragilidad, las plantas producen una gran cantidad de polen. Una flor de manzano, por ejemplo, encierra más de 100.000 granos de polen; un amento de haya blanca, 1,2 millones; una flor de peonía, 3,6 millones; un amento de avellano, 4 millones; un amento de abedul, 6 millones; las flores masculinas de la mazorca del maíz, 50 millones de granos de polen. Los amentos de la encina, el olmo y otros árboles también dan cantidades importantes. Cada año, en los bosques, campos, praderas y jardines, se pierden centenares de miles de toneladas de un producto de alto valor nutritivo y dotado de notables propiedades profilácticas y terapéuticas.

   Una curiosa propiedad del polen, descubierta por los doctores Bordas (discípulo de Fabre) y Bequerel, es la de poseer radiobacters, es decir, corpúsculos que acumulan las oligorradiaciones ionizadas del medio ambiente, siendo capaces de emitir radioactividad y llegando a impresionar placas fotográficas suficientemente sensibles.

   Desde el punto de vista bioquímico, los granos de polen se hallan constituidos por una amalgama de sustancias que sólo conocemos en parte. Entre el complejo de sustancias que nos brinda la Naturaleza, un papel muy importante corresponde a las proteínas (peptona, globulinas, aminoácidos), de las que el polen es un manantial irreemplazable y de las cuales posee en cantidad superior a los cereales. Así, por ejemplo, los granos de centeno contienen un 1 1 % de proteínas, mientras que el polen de -sus flores llega al 40 %. Las avellanas contienen un 11,6 % de proteínas, mientras que el polen de los amentos de avellano tienen un 30 %. Además de las protelnas, en la composición del polen hay que destacar los siguientes elementos:

 

- Hidratos de carbono (glucosa, fructosa, sacarosa, rafinosa, pentosana, dextrina, almidón, celulosa, polenina).

- Lipidos complejos (lecitina, ácidos grasos, colesterol, viscina).

- Diastasas (sacarasa, fosfatasa, catalasa, cozimasa, amilasa, invertasa, pepsina, tripsina, llpasa).

- Oligoelementos (compuestos complejos de 28 minerales).

   En suma, el polen encierra todos los elementos indispensables para la vida de los organismos vegetales o animales. Es particularmente rico en vitaminas y hormonas favorables al crecimiento, mientras que sus diastasas activan y regulan los procesos vitales.

   El polen es indispensable a las abejas para la cría de sus larvas y para la elaboración de la cera. Sin polen la existencia de las abejas sería imposible. Algunos autores opinan incluso que suministrando polen a las abejas como alimento se prolongaría su vida.

   Los apicultores conocen bien la importancia del polen en la vida de las abejas y desde hace mucho tiempo han observado que entre las familias de abejas, las más vigorosas son las que desde la primavera han podido hacer más abundantes provisiones de polen.

   En cambio, repetidamente se ha intentado reemplazar el polen en la alimentación de las abejas por harina de trigo, de centeno, de maíz, de avena, de guisante, pero siempre sin éxito. Se ha intentado alimentar a las abejas en invernaderos con un jarabe de azúcar adicionándole diferentes ingredientes. La experiencia ha demostrado que según los diferentes ingredientes nitrogenados añadidos a su alimentación, las abejas criaban un número diferente de larvas por día. Así, alimentándolas de polen y miel, llegan a criar 175 larvas por día, pero sustituyendo el polen por levadura seca, el número de larvas alcanza sólo 84; con crema de leche, 30; con leche entera, 27; con yema de huevo, 17; con huevo entero, 16; con clara de huevo, 2; con harina de cereal, ninguna.

   El polen es más nutritivo que estos alimentos gracias a su combinación de sustancias vitales y a la eficacia de sus vitaminas naturales, superior a la de las manipuladas o sintéticas.

   Si un grano de polen encierra varias dosis de vitamina P suficientes para preservar a varias decenas de personas de hemorragia cerebral, retinitis o crisis cardíaca, el papel de las demás vitaminas contenidas en el polen no es menos importante.

   Los análisis de polen efectuados bajo la dirección de V. Déviatine en el Instituto de las Vitaminas, de la U.R.S.S., así como numerosos trabajos de otros sabios, han demostrado que el polen es un maravilloso concentrado de vitaminas.

   El polen de la acacia blanca contiene 118 mg de vitamina E por cada 100 gramos y el de la cerraja o lechuguilla, 170 miligramos. El polen de polemonio o valeriana griega, y del heracleum (planta umbelífera) contiene 17 miligramos de caroteno (pro-vitamina) por 100 gramos.

   Según las investigaciones de S. Lébédev, el polen proporciona gran cantidad de caroteno. El polen de lirio y el de acacia blanca sobrepasan en 20 veces el proporcionado por las zanahorias, consideradas no obstante como fuente principal para la obtención de vitamina A. Lo importante no es solamente esta gran cantidad, sino también la simplicidad de la extracción directa de la provitamina A de los granos de polen, sin necesidad de ningún tratamiento particular.

   El polen del manzano contiene 1 miligramo de vitamina Bl, por 100 gramos; el de angélica, 1,2; el de alforfón, 1,3; el de acacia blanca, 1,5. Este último contiene igual cantidad de vitamina B2; el de alforfón, 1,6; el de manzano, 1,8; el de angélica, 2,1.

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Efectos sobre el organismo

   Al cabo de tres o cuatro días de tomar polen, se experimenta una sensación de verdadero bienestar, un sentimiento de euforia, de fuerza y de potencia que causa sorpresa. Las facultades intelectuales parecen rejuvenecerse, el apetito aumenta, y crece la resistencia a la fatiga. El consumo de polen estimula todas las funciones del cuerpo, especialmente las digestivas e intestinales.

   La medicina empírica viene utilizando el polen desde hace mucho tiempo contra un gran número de enfermedades, pero desde hace unos quince años se viene considerando al polen como uno de los llamados alimentos milagrosos.

   Las experiencias realizadas por los profesores Rémy Chauvin y Lenormand, en la Estación Experimental Apícola de Bures-sur-Yvette (Francia), demostraron que los ratones nutridos con alimentos que contuvieran tan sólo una débil cantidad de polen acusaban un desarrollo más rápido y mayor aumento de peso que los alimentados sin polen. Se ha podido evidenciar igualmente la feliz acción ejercida sobre el organismo por el polen incluso privado de sus vitaminas. Por otra parte, los excrementos de ratones sometidos a una alimentación enriquecida de polen se hallaban casi totalmente desprovistos de microorganismos, lo que significa que el polen contiene sustancias antibióticas activas.

   De los trabajos de investigación se desprende que el polen tiene una acción medicinal eficaz en casos de anemia perniciosa, aumenta la tasa de hemoglobina y el número de hematíes de la sangre, siendo suficiente tomar medio gramo de polen diario durante un mes para aumentar en 80.000 el número de glóbulos rojos por milímetro cúbico de sangre.

   Es el más poderoso y rápido normalizador intestinal que existe, y, como resultado inmediato de esta acción, motiva la transformación profunda del cutis, suavizándolo y pigmentándolo. Además es un tónico energético y revitalizador excepcional que abre el apetito, eleva la capacidad de trabajo y baja la tensión arterial.

   Su contenido en metionina le hace ser un eficaz regulador hepático. El académico soviético N. Tsitsine escribe: «Yo había observado siempre que entre las personas que alcanzaban a sobrepasar los 100 años, más de la mitad eran apicultores o trabajaban en los productos de la colmena. ¿Cómo explicar esta coincidencia? Esta profesión, por su propia naturaleza, ¿no podía jugar un papel determinante?». Tsitsine observó también que los apicultores consumían casi siempre miel no filtrada, conteniendo un cierto depósito de polen. Finalmente, comprobó que era el polen, precisamente, 'el que favorecía su metabolismo y ejercia una feliz influencia terapéutica sobre todo su organismo, llegando a la conclusión de que el consumo regular de polen alargaría la duración de la vida humana.

   El doctor Ask Upmark, profesor de la Universidad Real de Upsala (Suecia), publicó un trabajo difundiendo los éxitos logrados con el polen en el tratamiento de sus enfermos de prostatitis. Estas observaciones fueron confirmadas por el Departamento de Urología de la Universidad de Lund por su cirujano jefe, profesor G. Jonsson. También los doctores Leander y Palmatierra, de Estocolmo, experimentaron sobre 180 casos de prostatitis; el resultado fue positivo en el 92 % de los pacientes que tomaron polen, mientras que sólo fue positivo en el 42 % en los medicados con placebo (Sociedad Sueca de Urología. Congreso de Estocolmo. XII-1961).

   Alain Caillas, conocido sabio director del Laboratorio Apícola Nacional francés, ha consagrado al estudio del polen una monografía de gran valor científico. En sus trabajos ha propuesto la utilización del polen como remedio preventivo de las prostatitis o inflamación de la próstata, recomendando a toda persona de sexo masculino de más de 50 años tomar todos los días 15 gramos de polen. En el XX Congreso Internacional de Apicultura celebrado en Bucarest (1965) manifestó que en Francia, de una población de cerca de 49 millones de habitantes, se contaban más de 6 millones de personas de sexo masculino, de 50 a 90 años, predispuestos a esta grave afección, que necesita con frecuencia una intervención quirúrgica bastante compleja. Según las estadísticas, tres de cada diez hombres, es decir, cerca de 2 millones, se verían condenados a padecer de la próstata y, en el mejor caso, a sufrir una intervención quirúrgica, lo que se podría evitar con el consumo diario de polen.

   En las farmacias de Suecia se puede hallar un preparado a base de polen -el Tchernilton- cuyo uso es no sólo recomendado como remedio curativo, sino también como medio para prevenir las afecciones de la próstata y de los adenomas. Finalmente, según un informe publicado en The Journal Cancer Institute por el doctor W. Robinson, del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, «el polen recolectado por las abejas retarda o impide la aparición del cáncer».

 

Quiénes deben tomarlo

   Todas las personas y, en particular, las siguientes:

   Los anémicos, para aumentar intensivamente su número de glóbulos rojos.

   Los ulcerosos, para que cicatricen sus lesiones.

   Las personas débiles, convalecientes o víctimas de surmenage, a fin de recuperar nueva vitalidad.

   Las personas de edad avanzada, sobre todo las de sexo masculino, para lograr una sensación de rejuvenecimiento y evitar la prostatitis.

   Los hipertensos y personas propensas a hemorragias, varices, almorranas, etc.

   Los niños, para favorecer su crecimiento y su desarrollo físico y mental.

   Los enfermos del hígado o del intestino, para recuperar la normalidad de sus órganos.

   Los que padecen asma bronquial, eczemas, diabetes o trastornos visuales.

   Las mujeres embarazadas y, en particular, las lactantes.

   Los estreñidos y los que padecen enteritis rebeldes (diarreas), para normalizar sus funciones.

   Las personas demasiado delgadas, para recuperar su peso.

   Las que desempeñan trabajos intelectuales, para conseguir mayor capacidad, facilidad de asimilación y desarrollo de las ideas.

   Las personas con tendencia a padecer neurosis, por disminuir los estados de ansiedad, irritabilidad, nerviosismo y pequeños desequilibraos psíquicos.

Quiénes NO deben tomarlo

   No se le conocen contraindicaciones, por lo que el polen puede ser tomado por todo el mundo, incluso los obesos, ya que proporciona vitalidad y equilibrio en la alimentación, sin hacer engordar. La única excepción es la de personas alérgicas, si bien puede lograrse vencer esta afección administrando el polen en dosis muy pequeñas que luego irán aumentándose.

Cómo y cuándo tomarlo

   El sabor del polen varia a menudo debido al corto período floral de cada especie y a la enorme variedad de plantas de las que puede obtenerse, pero en nada se afectan sus plenas facultades.

   Se puede tomar al natural pero si su sabor desagrada, puede mezclarse con miel, confitura, mermelada, zumos de fruta, café, malta, etc.

   Son suficientes una cucharada grande y rasa en ayunas o bien media cucharadita 3 veces al día antes de las comidas. Esta dosis es suficiente para mantener en buena salud a una persona normal. Si tiene gran actividad física o intelectual, o en caso de organismos debilitados o deficientes, puede elevarse la dosis a una cucharada completa o a 3 cucharaditas diarias.

   Para los niños de 3 a 5 años, media cucharadita al día. De 6 a 12 años, 1 cucharadita al día.

   Se recomienda tomar polen durante 20 días y descansar 10, repitiendo lo mismo todos los meses. Es suficiente para recuperar la salud, el vigor y el dinamismo.

Cómo obtenerlo

   Hay quien considera que cada cual debe recoger su polen escogiendo para ello las plantas más convenientes sacudiendo sus flores para que el polen caiga dentro de una bolsa de plástico, de papel, etc. De este modo se sabe con seguridad la procedencia del polen y se puede consumir recién cosechado.

   Otros opinan que es mejor dejar al instinto de las abejas la elección de las plantas más idóneas. Pero el polen recogido por las abejas, cuando no es lavado, tamizado y desecado al vacío, puede llevar impurezas tales como cera, propóleos, aguijones, etc., que le dan una consistencia algo pegajosa y le hacen fácilmente fermentaba.

   En la práctica, y para los que habitan en las ciudades, el polen puede hallarse en el comercio. Por ser el polen muy higroscópico, conviene tenerlo siempre en sitio fresco, seco y muy bien tapado.

 

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