Potasio
¿Qué es el potasio?
Lo primero que sugiere el nombre de potasio es un abono para el
campo y, si bien éste es uno de sus principales usos, hay que saber que el potasio es un
metal blando, de color blanco, que se inflama al contacto del agua, poseyendo muy variadas
utilidades.
Desde el punto de vista biológico, el potasio es el elemento que
más abunda en la célula vegetal y en la animal, siendo uno de los más esenciales en la
constitución del organismo, sin el cual la vida no seria posible.
El potasio lo obtienen los animales a través de las plantas, que a
su vez lo extraen del suelo. Como en éste la cantidad de potasio es variable, también
las plantas pueden ser más o menos ricas en dicho elemento. Sin embargo, actualmente y
gracias al intenso empleo de abonos químicos, no es probable que los vegetales tengan
insuficiencia de potasio, sino todo lo contrario.
El potasio aportado por la alimentación se disuelve en el plasma
sanguíneo y de allí pasa a las células, donde se concentra. Así, pues, a través de la
membrana celular, existe un continuo flujo de ese metal.
¿Cuáles son sus funciones?
Cuando en el cuerpo se forma un nuevo tejido, este mineral entra
siempre en su composición. A medida que avanza el crecimiento aumenta la cantidad de
potasio almacenada en el cuerpo, que es aproximadamente de unos 100 gramos en las células
y de unos 10 gramos en la parte líquida de la sangre o plasma.
Además de necesario para el crecimiento normal, el potasio es
esencial para el funcionamiento de los músculos y para mantener el equilibrio
ácido-básico de la sangre
La acción normal del
sistema nervioso depende en gran parte del equilibrio entre el calcio, el potasio
y el sodio, presentes los tres en los tejidos y fluidos del cuerpo. Un aumento
de calcio
produce irritabilidad nerviosa. Cuando escasea el potasio la acción cardiaca
se deprime.
Incompatibilidad con el sodio
El sodio y el potasio son dos hermanos que no se llevan bien.
Mientras que el potasio se encuentra repartido en el interior de las células, el sodio se
encuentra fuera de ellas, en los espacios del tejido conjuntiva y el cometido de ambos es
antagónico. La absorción de alimentos ricos en potasio provoca inmediatamente una
eliminación abundante de sodio.
Toda vez que una alimentación predominantemente vegetal aporta al
organismo una cantidad importante de potasio, resulta que los vegetarianos pueden
permitirse un mayor consumo de sal que las demás personas, toda vez que pueden eliminarla
mejor. La gran afición que los animales hervíboros tienen por la sal se debe a las
mismas razones.
Es muy útil conocer la relación potasio/sodio de los alimentos,
tanto o más importante que el aporte absoluto de estos dos electrólitos, ya que según
dicha relación varían sus efectos diuréticos y declorurantes. Así, por ejemplo, a
pesar de que la carne es más rica en potasio que los tomates, éstos son extremadamente
diuréticos y declorurantes, cosa que no ocurre con la carne. Esto es debido a que,
mientras que la carne contiene 50 mg de sodio por 100 gramos, los tomates sólo
contienen 3 miligramos, con lo cual resulta que la relación potasio/sodio es de 7 en la
carne, en tanto que asciende a 77 en el tomate.
El régimen vegetariano es diurético y declorurante, pero puede ser
peligroso cuando la secreción de las glándulas suprarrenales es deficitario.
Necesidades diarias
Normalmente, la alimentación proporciona unos 3 gramos de potasio
al día, cantidad que supera sobradamente las necesidades diarias, que son del orden de
unos 4 miligramos. Esta cantidad es mayor en la mujer embarazada.
El exceso de potasio aportado por la alimentación es inmediatamente
eliminado.
Trastornos producidos por falta de potasio
La falta de potasio, conocida médicamente por hipokalinemia o
hipopotasemia, se manifiesta por apatía, gran lasitud en los músculos, fatiga intensa,
parálisis de los miembros en forma de crisis brutal, desnutrición, adelgazamiento,
etcétera.
Por otra parte, la fatigabilidad no se limita, a veces, a los
músculos estriados, que son los sometidos a la voluntad, sino que se extiende a los
músculos lisos, que se encuentran en numerosos órganos de la vida vegetativa y entonces
se registran pérdida de apetito, digestiones lentas y laboriosas, estreñimiento y otros
trastornos intestinales.
Exceso de potasio
No es posible sufrir exceso de potasio a causa del aporte
alimenticio, pues los intestinos poseen una acción selectiva que les permite absorber
estrictamente la cantidad de potasio necesaria y desechar el sobrante.
El exceso de potasio se produce, en cambio, cuando existe alguna
perturbación en el mecanismo de eliminación. Se ha podido observar exceso de potasio,
por ejemplo, en el curso de algunas enfermedades de riñón, con gran disminución de la
cantidad de orina, así como a consecuencia de accidentes importantes, grandes quemaduras,
enfermedades de Addison o tuberculosis de las suprarrenales.
Se ha dicho que el potasio favorece el cáncer pero esta hipótesis
no ha sido demostrada.
CONTENIDO EN
POTASIO (expresado en miligramos)
EN 100 GRAMOS DE DIVERSOS ALIMENTOS
| |
mg |
|
mg |
| |
|
|
|
Levadura seca de
cerveza |
1900 |
Guisantes secos |
880 |
Sojas secas |
1850 |
Ciruelas pasas |
840 |
Té, café |
1750 |
Dátiles |
800 |
Albaricoque seco |
1700 |
Higos,secos |
790 |
Cacao |
1400 |
Cacahuetes |
770 |
Judías secas |
1300 |
Sidra |
750 |
Lentejas |
1200 |
Uvas pasas |
700 |
Pan integral |
1100 |
Almendras |
680 |
Vino |
1000 |
Avellanas |
640 |
Jamón |
600 |
Pan integral |
225 |
Setas |
520 |
Endivias |
250 |
Coca-Cola |
500 |
Espárragos |
240 |
Atún en conserva |
480 |
Tomate |
230 |
Nueces |
460 |
Rábanos |
220 |
Calabazas |
450 |
Piña tropical
(ananás) |
210 |
Chocolate |
440 |
Cebolla |
205 |
Cerveza |
435 |
Carne de cerdo, ostras |
200 |
Alcachofas |
430 |
Higos, frambuesas |
190 |
Chocolate con leche |
425 |
Naranja, mandarina |
180 |
Bananas |
420 |
Pimientos |
175 |
Patatas |
415 |
Ciruelas, grosellas |
170 |
Albaricoques frescos |
410 |
Margarina, pastas de
sopa |
165 |
Castañas |
405 |
Melocotones |
160 |
Col de Bruselas,
coliflor |
400 |
Jugo de limón |
155 |
Carne de ternera,
conejo |
390 |
Yogur |
135 |
Guisantes tiernos |
380 |
Leche de vaca |
130 |
Carnero, buey, caballo |
360 |
Harina de trigo |
125 |
Sardina, lucio |
350 |
Melón, pera |
120 |
Leche condensada
azucarada |
1340 |
Huevo, pan blanco |
110 |
Truchas |
330 |
Manzanas, arroz |
100 |
Salmón, bacalao |
310 |
Quesos |
90 |
Hígados |
305 |
Leche de mujer |
45 |
Zanahoria |
300 |
Tapioca |
30 |
Berros, habichuelas
verdes |
295 |
Mantequilla |
14 |
Col, apio |
290 |
Miel |
10 |
Espinacas |
270 |
Manteca de cerdo,
aceite, azúcar |
0 |
Uvas, cerezas |
260 |
Efectos terapéuticos del potasio
En la actualidad, casi todo el mundo sabe la importancia que tiene
la sal (cloruro sódico) en la dieta normal, y el peligro que esta misma sal puede tener
en algunos casos de tensión arterial o en las dolencias del corazón. Pero el potasio es
todavía desconocido por muchas personas.
El temible coma
Una mujer que se hallaba aparentemente en estado de coma diabético
fue ingresada en un hospital, donde los médicos estuvieron luchando toda la noche para
conservarle la vida. Se le hicieron repetidos análisis de orina y de sangre para
descubrir la cantidad de azúcar existente y se comprobó repetidas veces su grado de
acidosis. Ocho horas después, cuando la paciente debiera estar ya saliendo del estado de
coma, se hallaba aún inconsciente y extremadamente débil.
A pesar de los líquidos que se le habían administrado por medio de
inyecciones hipodérmicas y endovenosas y de algunos cientos de unidades de insulina, no
se obtenía la reacción deseada.
Entonces se hizo un electrocardiograma y un nuevo análisis de
sangre, descubriéndose que su porcentaje de potasio era extremadamente bajo, lo cual
explicaba las bajas ondas acusadas por el electrocardiograma, que demostraban que el
músculo cardíaco no tenía suficiente potasio. Se aplicó entonces una inyección a la
paciente con una solución de potasio y al cabo de poco rato había recobrado el
conocimiento. Una hora después ingería caldos y líquidos dulces, sin sufrir trastorno
alguno.
Elemento olvidado
Años atrás los médicos sabían que el potasio se encontraba en
casi todas las células del cuerpo, incluidos los glóbulos rojos de la sangre. Sabían
que era esencial para los músculos, incluido el corazón.
Sabían también que el potasio
podía ser un producto químico peligroso y que inyectado en una vena, podía originar
rápidamente la muerte.
Pero, a pesar de esto, en los textos más difundidos de nutrición o
de fisiología se hablaba poco de potasio. Los dietistas discurrían ampliamente
acerca de las deficiencias de otros minerales, como el calcio o
el hierro, pero no de la del potasio. Si un médico quería una lista de alimentos ricos en este elemento vital tenía
que consultar muchos libros.
Hoy los médicos están precavidos, prestos a descubrir el primer
indicio de deficiencia potásica en los enfermos que están en coma diabético.
Y la diabetes no
es la única dolencia en la que la falta de potasio es señal de
peligro
inminente, a veces muy grave.
En
la diarrea infantil,
el potasio disminuye notablemente. En los pacientes tratados con cortisona,
se produce a veces retención de sodio y pérdida de
potasio. Tal vez el mayor peligro se produce cuando en algunas operaciones quirúrgicas la
deficiencia del potasio se presenta insidiosamente, sin llamar la atención del médico.
En un informe de los doctores Leonard P. Eliel, Olaf H. Pearson y
Ruion W. Rawn, del «instituto Sivan Kettering», se demuestra claramente que la falta de
potasio puede dificultar la convalecencia de una operación quirúrgica. Estos médicos
citan el caso de una mujer de cincuenta años, que había sufrido una grave operación
de cáncer, durante
la cual hubo que hacérsele una transfusión de cuatro litros de sangre.
Los cuatro primeros días parecía hallarse mucho mejor, pero al quinto día empezó a
vomitar y quedó muy abatida. El electrocardiograma demostró que la proporción de
potasio era muy escasa. La administración del potasio por vía intravenosa
produjo un cambio notable en su estado, cesando los vómitos y
desapareciendo su apatía, después de
lo cual su convalecencia siguió el curso normal.
Tratamientos hormonales
El nivel de potasio en la sangre depende también de las secreciones
internas del cuerpo, en especial de las glándulas suprarrenales. Al aplicarse los
modernos medicamentos a base de cortisona y ACTH, los médicos descubrieron que a grandes
dosis ejercían un efecto pernicioso en el nivel de potasio sanguíneo.
Las inyecciones de cortisona y de ACTH producen una retención de
sodio y una secreción de potasio. En algunos casos esto va seguido de presión sanguínea
arterial muy baja y de gran debilidad. Para evitar este contratiempo, hay tres recursos:
- Disminuir la dosis
de cortisona o ACTH.
- Limitar la cantidad
de sodio en la dieta del paciente.
- Aumentar la cantidad
de potasio de la misma.
También suelen producir pérdida de potasio las pastillas para
orinar, que se dan a personas con tendencia a hinchárseles las piernas. Otro
tanto ocurre con los vómitos y
en el aporte alimenticio insuficiente que se da a veces después de las
operaciones quirúrgicas y que, ocasionando una hipopotasemia puede comprometer la
recuperación del paciente acabado de intervenir.
Efectos espectaculares del potasio
Hay una experiencia,
denominada de Zwarmachur, que consiste
en extraer el corazón de un animal y colocarlo en un recipiente que contenga liquido
plasmático. De acuerdo con las leyes biológicas, que conceden al corazón un
automatismo propio, este órgano continúa latiendo. Ahora bien, si el líquido que lo irriga queda
privado de potasio, los latidos se paran, pero basta la adición de algunos miligramos de
potasio para que el corazón vuelva a ponerse en marcha.
No menos espectacular es la recuperación
que se produce en determinados casos de parálisis periódica. Esta enfermedad se manifiesta por la
aparición brutal de una parálisis fláccida de los miembros, con desaparición de
reflejos e imposibilidad de todo movimiento, muy parecida a la poliomielitis. Pero basta
la ingestión por vía bucal de unos 3 gramos de cloruro de potasio para que la parálisis
desaparezca en breves días, sin dejar secuela alguna. Así, se cita el caso de una
muchacha de 18 años que fue conducida en camilla al hospital, incapaz de mover brazos y
piernas ni de mantenerse sentada. Dos días después salía sola del hospital
llevando su propia maleta.
Fallecimiento por falta de potasio
Es doloroso pensar que hace algunos años, cuando se producían
casos como el acabado de indicar, el paciente empeoraba cayendo en una apatia cada vez
mayor hasta acabar muriendo por agotamiento. Los médicos quedaban entonces
desconcertados, ya que la autopsia revelaba muy poco con respecto a las causas
de la muerte, toda vez que la falta de potasio raramente era tenida en cuenta.
Ahora bien, la administración de potasio, por medio de inyecciones,
requiere una extrema precisión. Si la ración es escasa, el efecto es casi
nulo; si es excesiva, pueden lesionarse el corazón u
otros órganos.
Por otra parte, salvo
casos de extrema urgencia, puede lograrse el aporte de potasio por medios
mucho menos arriesgados. El zumo de naranja y el caldo
vegetal, ricos en potasio, pueden proporcionar rápida mejora a quienes, como
en el caso del coma diabético,
se hallan desprovistos de aquel elemento.
De las situaciones trágicas con que se ha de enfrentar el médico,
una de las más desalentadoras es cuando un bebé que padece diarrea va
perdiendo progresivamente las fuerzas. La diarrea infantil es una de las
principales causas de
mortalidad. Los niños se deshidratan muy aprisa. Los líquidos que se les dan por la boca
se pierden rápidamente. Los que se les administran por vía endovenosa son más eficaces.
Pero desde que se descubrió que en la,diarrea el niño no pierde solamente líquido, sino
también potasio, se han salvado muchas vidas con inyecciones intravenosas de líquidos
conteniendo potasio. El primero que utilizó este tratamiento para combatir la diarrea
infantil fue el doctor Daniel C. Darrow, profesor de pediatría de la Universidad de Dale
(Canadá), que tiene el mérito de haber puesto en evidencia la feliz influencia
del potasio en el curso de las deshidrataciones del lactante. Vómitos repetidos y diarrea abundante
entrañan rápidamente, en efecto, una deshidratación considerable del bebé,
primer efecto de la temible Itoxicosis, mortal a esta edad.
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