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Puerros

 

Contenido por 100 gramos

Principios inmediatos

%

 

Agua

90,1 g

Hidratos de carbono

4,7

Grasas

0,3

Proteínas

2,4

Celulosa

1,5

Cenizas

1,0

 

Minerales

%

 

Potasio

0,277

Sodio

0,110

Calcio

0,067

Magnesio

0,035

Hierro

0,031

Fósforo

0,088

Azufre

0,065

Cloro

0,047

Cobre

0,00012

Sílice

trazas

 

Vitaminas

Vitamina A

450 U.I.

Vitamina C

22 mgr

Vitamina Bl

0,085

Vitamina B2

0,040

Vitamina PP

0,500

 

Alcalinidad

   Se trata de un alimento alcalinizante, con un 72 % de bases.

Calorías

   Es un alimento de bajo poder energético, con sólo 25 calorías por cada 100 gramos.

Qué son los puerros

   El puerro es una planta herbácea de la familia de las liliáceas, denominada también ajo porro. Su origen es muy antiguo y si bien crece espontáneamente en toda la región mediterránea, se considera como una variedad obtenida por cultivo del ajo de Oriente.

   Los puerros tienen un lugar muy destacado en la cocina del País de Gales, hasta el extremo de que este vegetal aparece en su emblema nacional. Según parece, se come en dicho país más que en ninguna otra parte del mundo. También es muy estimado en Francia, donde se consume particularmente como ingrediente de sopas y potajes. Sus principales variedades son el Puerro de Londres o de bandera, el Puerro de Italia o gigante y el Puerro de París o de invierno, pero se conocen muchas otras variedades.

   Hace 5.000 años, Kéops, el faraón que hizo construir la Gran Pirámide, pagó los servicios de un mago con cien botes de puerros. Moisés también recuerda la sopa de puerros que se comía en Egipto. Más tarde, los puerros pasaron a Roma, donde también se les tenía en gran estima, atribuyéndoseles la propiedad de dar y mantener sonoridad a la voz. Cuenta la pequeña Historia que el emperador Nerón poseía una voz clara y bien timbrada y es sabido que tenla por costumbre tomar todos los días caldo de puerros.

   Los puerros han sido altamente considerados desde antiguo, no sólo como alimento sino también por sus propiedades salutíferas. Parecido a la cebolla, aunque no llega ni con mucho al nivel de ésta, el puerro tiene un estimable valor bioquímico.

Efectos sobre el organismo

   Ya Hipócrates recomendaba los puerros puesto que favorecen la diuresis, hacen cesar la esterilidad, relajan el vientre, detienen los eructos, combaten las sofocaciones menopáusicas, aumentan la leche de las mujeres lactantes, curan la epistaxis (hemorragia nasal) y la tisis (tuberculosis pulmonar).

   Modernamente, el doctor Carton los recomienda como estimulante y laxante. El doctor Castro los aconseja en caso de artritismo, a causa de su poder neutralizante. El profesor Capo señala que por su lecitina, son buenos para la sangre.

   Los puerros, como sus primas las cebollas, son útiles para combatir la obesidad, logran hacer perder peso, sobre todo gracias a su aporte en potasio, que combate los excesos de grasa.

   Los puerros son una verdura poco calórica, ligera y muy sana. Su valor nutritivo es reducido pero son un reconstituyente de efectos remineralizantes debido a su riqueza en vitaminas B y C y a sus notables proporciones de diversos minerales. Por esto se les preconiza en muchos regímenes y, especialmente, en el de los dispépticos, reumáticos y anémicos. El estómago, que se contrae y rechaza casi todos los alimentos, se acomoda muy bien al caldo de puerros, que lo descansa y tonifica. Hay que subrayar que este caldo constituye para los reumáticos un remedio ideal.

 

   Su riqueza en sales alcalinas ha permitido considerar los puerros como un equivalente de la cura balnearia. Encierra, en efecto, minerales extremadamente preciosos: Hierro (para los glóbulos rojos de la sangre); magnesio (para los nervios y el equilibrio general); azufre (contra las fermentaciones pútridas); sílice (para la salud de los huesos y la piel); sodio (contra la acidez exagerada); potasio (contra el exceso de grasa); manganeso (para la digestión y la asimilación); fósforo (tónico del sistema nervioso); calcio (para el sistema óseo y el metabolismo general), etcétera. Los puerros, bastante bien provistos de nitrógeno, son un buen constructor y regenerador de los tejidos. La presencia de las vitaminas B y C justifica bastante su acción útil sobre el equilibrio de la buena nutrición, en general.

   Con efectos tónicos sobre los nervios, actúan también favorablemente sobre las glándulas suprarrenales. Los puerros poseen, por otra parte, propiedades laxantes muy marcadas. Su trama celulósica se adhiere a los residuos intestinales más escurridizos y el mucílago contenido en sus fibras favorece en seguida su deslizamiento. Esto explica la feliz acción que ejerce sobre los intestinos, limpiándolos como si los barriera, pero lubricando al mismo tiempo sus paredes.

   Asimismo, gracias a la esencia sulfo-nitrogenada que contienen, son un diurético-antiséptico de primer orden que presta grandes servicios a los reumáticos y artríticos, así como en los cólicos nefriticos y enfermedades de riñones y vejiga (arenillas, cálculos, retención de orina) y en la uremia.

   También se recomiendan en la insuficiencia renal, la albuminuria e incluso en la arteriosclerosis.

   Finalmente hay autores que aseguran que además contiene una sustancia que protege contra los catarros respiratorios.

Quién debe comerlos

   Los puerros convienen a todo el mundo. Las personas delicadas de las vías digestivas se abstendrán de comer las extremidades verdes, a veces difíciles de digerir.

   Rico en vitamina C (antiescorbútica), este alimento conviene perfectámente a todos los que desean un régimen ligero, desintoxicante y diurético, es decir, regímenes adelgazantes, para artríticos, renales, dispépticos, etcétera.

   Los dispépticos los toleran bien y rinden los mejores servicios a los artríticos, gotosos, obesos, urémicos y a todos los que sufren afecciones cardio-renales, arterioscierosis o cálculos urinarios.

   En todo caso, los dispépticos, los hepáticos y los artriticospueden cocer los puerros en dos aguas, como las coles, a fin de eliminar sus principios irritantes (derivados sulfurosos).

   Son aconsejables, sobre todo, a los estreñidos, a los niños y a las personas que necesitan una cura de desintoxicación.

   Los puerros son un buen alimento laxante cuando se comen en cantidad suficiente. Son sedantes y convienen a los temperamentos nerviosos. Son muy recomendables para los intestinos débiles, porque obran como sedantes, suavizándolos y calmándolos.

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Quién NO debe comerlos

   Los puerros no tienen contraindicación. Solamente hay que advertir que tomados crudos o en grandes cantidades pueden resultar irritantes para los riñones y la vejiga, e incluso para los intestinos. Las personas delicadas deben consumirlos cocidos y con moderación.

Modos de comerlos

   Esta planta, utilizada preferentemente como condimento del cocido o como base de sopas caseras, puede también prepararse gastronómicamente según diversas recetas culinarias.

   Los puerros se prestan a numerosas combinaciones (entremeses, gratinados, en salsa, etc.). La clásica sopa de puerros y patatas, poco recomendable en los regímenes adelgazantes, es excelente para los niños y personas débiles.

   Los puerros hervidos durante poco tiempo, lo suficiente para que ablanden, pierden pocas de sus propiedades. Cuando se comen hervidos con patatas, forman una sana e higiénica comida. Se pueden hacer comidas a base de farináceos en general y puerros, pues son buenos para la digestión y la limpieza de la sangre. Desde luego, los puerros no deben faltar en los caldos vegetales, a los que no sólo proporcionan estimables elementos bioquímicos, sino que también mejoran su sabor.

   El caldo de puerros es muy bueno en los casos de fiebre, en general, así como para toda clase de infecciones intestinales. En estos casos, tomado con zumo de limón, constituye una medicina excelente. Este caldo es también muy recomendable para las vías urinarias.

   Es preferible desechar las partes más verdes, que pueden contener productos nocivos para el intestino y cocer los puerros en dos aguas, sobre todo para los artríticos y dispépticos.

   Una famosa receta es la llamada Purrusalda vegetariana: Se toma una cantidad generosa de puerros, se cortan a trozos y se ponen a cocer en agua y sal. Cuando casi queden cocidos, se les añade una buena cantidad de patatas en pedazos y se hace cocer todo ello caldosamente a modo de sopa, echando un buen chorro de aceite crudo. Se come en plato sopero.

 

   Otra receta consiste en cocer los puerros al vapor durante 25 minutos, previamente cortados a lo largo en tres tiras y servirlos adicionándoles mantequilla derretida.

   El consumo de puerros crudos finamente picados añadidos a las ensaladas es también muy aconsejable.

   Al  lavarlos es aconsejable quitar varias de las hojas externas y hacer un corte en su pie para asegurar una completa limpieza.

   Se puede hacer una cura de puerros, tomando sopa de arroz con puerros, muy poco salada, con exclusión de todo otro alimento durante todo el día. Gracias a sus sales alcalinas, esta dieta equivale, como se ha indicado, a una cura balnearia.

Otras propiedades terapéuticas

   Los campesinos atribuyen a los puerros propiedades curativas contra los efectos de un exceso de setas comestibles (no contra la intoxicación por setas venenosas).

   En los medios rurales también es todavía utilizado el jarabe de puerros contra resfriados y tos ferina. Para ello se hacen cocer algunos puerros y cuando están bien blandos, se extrae su jugo, al que se añade azúcar o miel, para transformarlo en jarabe, de¡ que se toma una cucharada mañana y noche, mientras dura la tos.

   Contra el dolor de garganta y anginas, se hacen gargarismos de la decocción filtrada obtenida haciendo hervir durante un cuarto de hora dos o tres puerros finamente cortados. En estos casos también es bueno aspirar, mediante un embudo, el,vapor que se desprende de una cocción hirviente de puerros.

   Al exterior, como todas las hojas verdes, las del puerro rinden servicios antisépticos y cicatrizantes aplicándolas machacadas sobre las llagas. La parte blanca de su interior tiene efectos contra las picaduras de los insectos, para lo cual basta frotarlas sobre dicha picadura lo antes posible.

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   Para los hemorroides se hace hervir en 5 litros de agua medio kilogramo de puerros, incluidas sus hojas verdes. Con esta decocción se toma diariamente un baño lo más caliente posible, durante ocho días, antes de acostarse. A medida que se nota, mejora, se van espaciando los baños. En casos de crisis, se toman dos baños al día.

   Finalmente, el jugo de puerros, mezclado con leche, se emplea en lociones contra las rojeces y granos del rostro. Mezclado con miga de pan, sirve como cataplasma para aplicar sobre forúnculos y abcesos a los que hace madurar rápidamente.

 

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