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Remolacha

Contenido por 100 gramos

Principios inmediatos

Blancas cocidas

Rojas crudas

 

Agua

88,0 9

84,9 g

Celulosa

1,1

1,3

Sacarosa

7,7

9,6

Glucosa

0,8

1,1

Grasas

0,1

0,1

Proteínas

1,4

1,9

Cenizas

0,9

1,1

 

Minerales

 

Sodio

82 mg

200 mg

Potasio

227

275

Calcio

26

103

Magnesio

17

26

Hierro

0,7

1

Fósforo

30

52

Azufre

20

37

Cloro

80

83

Manganeso

0,5

0,6

Cobre

0,18

0,2

 

Vitaminas

Vitamina A

12,5 U.I.

55 U.I.

Vitamina C

5,6 mg

16,7 mg

Vitamina B1

0,028

0,065

Vitamina B2

0,038

0,065

Vitamina B5

0,250

0,280

Vitamina PP

0,300

0,840

 

Alcalinidad

   Las remolachas son un alimento alcalino gracias a su 66 % de sales básicas.

Calorías

   Sus azúcares le dispensan un valor energético medio, proporcionando 34 calorías por 100 gr las remolachas cocidas y 44 las crudas.

Efectos sobre el organismo

   La remolacha es rica en azúcar y sales minerales. Su valor nutritivo es parecido al de la zanahoria. Su valor químico o catalítico es considerable. Tiene mucha cantidad de carotina, de suma importancia para la vitalidad del organismo en general.

   Es refrescante, aperitiva, bastante nutritiva. Contiene un elemento radioactivo, el rubidio, cuya acción sobre la nutrición es notable.

   Es particularmente recomendable en invierno ya que sus azúcares naturales, no habiendo sufrido las transformaciones industriales que destruyen sus vitaminas, son bien aceptados por el organismo, que los asimila bien de modo cornparable a la miel, que también es bien tolerada por el hígado incluso en cantidades importantes, cosa que no ocurre con el azúcar industrial.

   Hay que advertir que, al envejecer, las fibras celulósicas de la remolacha se endurecen y se vuelven indigestas. Es preciso consumir, pues, con preferencia, las remolachas jóvenes, de carne tierna. Al partir en dos una remolacha cocida debe presentar una superficie lisa y brillante. Si se observan fibras, la remolacha es leñosa y puede resultar indigesta toda vez que la celulosa fermenta fácilmente en el aparato digestivo y provoca, a veces, pesadez y flatulencias.

   Otra advertencia es la de que el colorante que confiere a la remolacha su bello color rojo es susceptible de teñir la orina o los excrementos: no hay que alarmarse, por tanto, si se observa este color en las deposiciones o en la orina al haber consumido remolachas rojas el día antes. La remolacha roja es considerada por algunos autores como un alimento de primer orden contra el cáncer, sobre todo tomada en forma de zumo. Un médico del Hospital de Budapest, el doctor Ferenczi, descubrió que el zumo de remolacha mejoraba el estado de los enfermos que presentaban tumores cancerosos demasiado desarrollados para ser operados. Bastaba administrarles buenas dosis de zumo de remolacha varias veces al día (dosis que variaban según el estado del enfermo y su reacción a este tratamiento) para que, en un periodo de tres meses, se comprobase una regresión de los tumores, una detención en el enflaquecimiento y, después, aumento de peso y regularización de la velocidad de sedimentación de la sangre (velocidad que es mayor según el grado de mecanización).

   Previamente, el doctor Ferenczi había observado que, alimentando con remolachas rojas las ratas a las que se habían injertado tumores, éstas vivían más tiempo que otras a las que se daba otra alimentación. De esta observación dedujo que la remolacha roja contiene un principio antícanceroso cuya actividad no es destruida por la digestión.

   También se ha revelado que tiene efectos en el tratamiento de la leucemia.

   Se supone que los efectos anticancerosos del zumo de remolacha se deben a que produce un restablecimiento del equilibrio químico de las células. La falta de este equilibrio es lo que provoca desórdenes y perturbaciones a nivel de los tejidos, dando lugar o facilitando la aparición de los tumores cancerosos.

 

Quién debe comerlas

   El color rojo de las remolachas, por sí solo, es ya un excitante del apetito, útil en aquellas personas átonas cuyas secreciones gástricas son de lento despertar.

   Es recomendable para los niños y para las personas de buen aparato digestivo, para las cuales constituye un buen preventivo contra el estreñimiento gracias a su trama celulósica, que favorece la progresión de los alimentos en el tracto intestinal.

   Es muy beneficiosa para las personas nerviosas, desmineralizadas y anémicas. Una cura de remolachas crudas, prolongada por espacio de varias semanas, puede curar casos extremos de anemia. Es muy útil contra las neuritis, la tuberculosis y durante las epidemias de gripe.

   Siendo un alimento que llena sin alimentar mucho, se recomienda a los obesos.

   Cocida, la remolacha se recomienda en casos de irritación del aparato digestivo y en las afecciones del hígado.

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Quién NO debe comerlas

   Deben abstenerse de ellas los diabéticos, por la riqueza en azúcares que tienen, así como los que siguen un régimen sin sal, debido a su tenor en sodio. También es desaconsejaba en caso de padecer litiasis oxálica ya que la remolacha encierra 338 miligramos de ácido oxálico por cada 100 gramos.

   Por otra parte, y en razón de los fuertes aliños que por su sapidez reclaman, las remolachas no convienen a personas de estómago delicado. Las que sufren del estómago por exceso de acidez sólo pueden comer rernolacha en cantidades muy limitadas.

   Las que tienen delicado el intestino, tienen predisposición a las fermentaciones y toleran mal los excesos de azúcar o los feculentos, sólo deben comer remolachas de cuando en cuando y en las comidas del mediodía.

   Los dispépticos y los colíticos también deben ser muy prudentes al consumirlas.

Cuándo deben comerse

   La remolacha es un excelente alimento para otoño e invierno gracias a los hidratos de carbono, vitaminas y minerales que posee. Se calcula como ración normal la de 125 gramos por persona.

   Es una verdura excelente que puede entrar casi todos los días en la composición de los entremeses. Con collejas, diente de león, achicoria y plantas similares forma exquisitas mezclas.

Modo más saludable de tornarlas

   La mejor manera de comer la remolacha roja es cruda. Finamente rallada, se agrega a las ensaladas. Aliñada con aceite y jugo de limón, constituye un agradable entremés, cuya riqueza vitamínica se puede acrecentar añadiéndole perejil y otras hierbas picadas.

   Las hojas de las remolachas tiernas también son comestibles y muy vitaminadas. Pueden añadirse asimismo a las ensaladas.

   El jugo de remolacha, muy rico en sales minerales y vitaminas sólo puede ser consumido en pequeñas cantidades y mezclado a otros jugos debido a que su sabor es desagradable. No obstante es excelente para la salud. Puede tomarse con mucho provecho un vaso de zumo al día, mezclado con otra bebida, con favorables efectos para el organismo.

Preparaciones culinarias

   Después de lavar bien y raspar las remolachas, se secan y se ponen a cocer en el horno, a poder ser, de panadero. Cuando al apretar con el dedo se hunde ligeramente en ellas se retiran del horno y se guardan en lugar fresco.

   Otra preparación consiste en escoger las remolachas más tiernas, mondarlas y cortarlas en gruesas rodajas. Se cuecen con agua y sal, se escurren y se dejan extendidas sobre un trapo limpio hasta el momento de servir, que se hace acompañándolas de mantequilla.

   Para cocer las remolachas se recomienda no cortar más que las hojas, pues de lo contrario se desangran y pierden casi todo su valor químico. Se cuecen enteras, sin mondar, bien lavadas y sólo cortándoles las delgadas puntas de la raíz. La cocción suele durar unas 2 horas, tiempo que se reduce en la olla de presión. Una vez cocidas se mondan. Para mondar fácilmente una remolacha se sumerge, todavía estando caliente, en agua fría. Al cabo de 10 minutos se saca y la corteza se desprende por sí sola.

   La remolacha cocida, cortada en pequeños dados, puede servirse cubierta de salsa mahonesa, bechamel, huevo duro, o simplemente con perejil, cebolla y otras verduras propias para ensalada.

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Sucedáneo del café

   Rascar la remolacha, cortarla en rodajas de 5 centímetros de grueso. Hacerlas secar al sol, sobre una rejilla de mimbre o un encañizado, o bien a la sombra, donde le dé el aire, ensartándolas en un cordel. Una vez secas se tuestan en el horno hasta que tomen un color amarillo oscuro, lo que se produce hacia los 700 º C. No hay que permitir que lleguen a calcinarse.

   Una vez tostadas, se trituran groseramente y después se pulverizan mediante un molinillo de café. Se guarda el producto obtenido en bolsitas que se, ponen en lugar seco, en cajas de madera. La acción del tiempo mejora este producto, con el que se puede preparar un higiénico sucedáneo del café.

 

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