Pagina Principal

Profesionales Salud

Indice alimentos

Indice enfermedades

Indice herbolarios

Casas rurales

Buscar en Vivir Natural

Contacto

Advertencia

Tomate

Composición por 100 gramos

Principios inmediatos

%

   

Proteínas

1

Grasas

0,4

Hidratos de carbono

4

Agua

94,-

Hemicelulosa

0,6

 

Sales minerales

%

   

Calcio

0,014

Fósforo

0,023

Hierro

0,005

Sodio

0,005

Potasio

0,300

Magnesio

0,013

Azufre

0,014

Cloro

0,050

Cobre

0,0002

Manganeso

0,,0001

Cinc

0,0002

Cobalto

0,0002

Flúor

0,00001

Yodo

0,00001

 

Vitaminas

 

Vitamina A

1.250 U.I.

Vitamina B1

0,06 mg

Vitamina B2

0,08 mg

Vitamina PP

0,6

Vitamina C

20

Vitamina E

0,3

Vitamina K

0,5

Efectos de la cocción

   Pierde valor nutritivo al quedar impregnado de agua. En cambio, lo gana al freírse, por la grasa que se le incorpora. En ambos casos pierde vitaminas y sustancias minerales.

Digestibilidad

   Los tomates son algo indigestos, sobre todo si se comen crudos y no están bien maduros. Verdes, incluso, pueden llegar a ser algo tóxicos.

Calorías por 100 gramos

   Crudo, 23; cocido, 19; frito, 73. Jugo, 20.

Alcalinidad

   Tiene un exceso de sustancias alcalinas que alcanza el 5,5 Es un buen alcalinizante del organismo.

Modo más saludable de comerlos

   Los tomates resultan más saludables cuando pueden ser comidos recién cogidos de la planta. Los que proceden de cultivos intensivos, forzados con abonos y madurados artificialmente, pierden mucho de su valor alimenticio.

   Si están suficientemente maduros, el modo más recomendable de comerlos es en forma de ensalada, crudos, con su piel y pepitas, que ayudan considerablemente la digestión y barren los desechos intestinales. Pueden aliñarse con aceite, sal y acompañarse de pan.

   También pueden comerse asados, al horno, en forma de puré y formando parte de toda clase de guisos ya que tienen la propiedad de facilitar la digestión de almidones y féculas.

Recomendables especialmente

   - En forma de jugo, para proporcionar a los lactantes las vitaminas que necesitan.

   - Por no contener apenas sodio, pueden comerlos los diabéticos y los nefríticos.

   - Son recomendables a los obesos, a los que proporcionan valiosos elementos nutritivos sin aumentar apenas el número de calorías consumidas.

   - Son recomendables también para las personas de temperamento bilioso, sanguíneo, hipertensos, así como para los artríticos, gotosos y reumáticos, por sus propiedades alcalinizantes del organismo.

   - Son muy beneficiosos contra el estreñimiento. El jugo, asimismo, tiene notables propiedades diuréticas.

   - Son recomendables a los convalecientes y a los niños.

Cuándo es mejor comerlos

   Pueden comerse a todas horas. Constituyen un buen elemento para preparar una cena frugal.

Quién NO debe comerlos

   - Las personas que padecen cáncer, los dispépticos, los hiperciorhídricos y, en general, las personas de estómago delicado.

   - Tampoco son recomendables en el caso de afecciones intestinales.

Búsqueda personalizada

 

Efectos sobre el organismo

   - Por su contenido en vitaminas, preservan el organismo de enfermedades infecciosas y del escorbuto.

   - Por su contenido en sales minerales son aperitivos, refrescantes y un revitalizador de primer orden.

JUGO DE TOMATE PARA EL BEBE

 

Composición por 100 gramos

 

Proteinas

1

Hidratos de carbono

3,9

Grasas

0,2

Agua

94

Calcio

7

Hierro

0,4

Vitamina Bl

0,05

Vitamina B2

0,03

Vitamina C

16

   El jugo de tomate recién exprimido a razón de un vaso varias veces al día, es un excelente diurético. Mezclado con jugo de apio es un buen reconstituyente, gracias a sus componentes principales.

   El jugo de tomate se puede dar al bebé desde muy temprana edad. El lactante, sobre todo el alimentado artificialmente, pero también el que disfruta del influjo benefactor del pecho materno, se ve favorecido con las tomas de jugo de tomate, a partir del primer trimestre de su vida.

   La leche de mujer, alimento fisiológico natural, es relativamente rica en vitamina C, si bien su contenido se halla condicionado al de la dieta de la madre. Si ésta toma alimentos ricos en vitamina C, la leche secretada por sus glándulas mamarias acusará un mayor coeficiente de la mencionada vitamina.

   La leche de vaca, en cambio, es muy pobre en vitamina C. Y, al hervirla o someterla a otros procesos de esterilización, queda prácticamente exenta de dicha vitamina. Lo mismo ocurre con las leches condensadas, en polvo, etc.

   El bebé agota pronto los depósitos de vitamina C que traía al nacer y si no se le proporciona nuevamente con suplementos dietéticos adecuados será víctima de alteraciones por carencia. El jugo de tomate es, pues, un buen complemento puesto que aporta a la dieta del bebé sales minerales, vitaminas abundantes y celulosas en forma muy tenue, todo ello muy beneficioso para su desarrollo normal.

Indicaciones importantes

   Jamás hay que dar al bebé jugo de tomate envasado. Estos jugos, preparados para personas mayores, muchas veces llevan adicionada sal y hasta pimienta. Las consecuencias de la indigestión de un jugo de tomate preparado en tales condiciones podrían ser muy perturbadoras para el bebé.

   Precisamente, habida cuenta de la fragilidad del tubo digestivo del pequeño, se requieren ciertos cuidados especiales para que el jugo de tomate se adapte a su intestino sin producirle trastornos.

   En primer lugar hay que saber elegir el tomate. Para ello es bueno recordar el refrán popular que indica que el pimiento ha de ser verde, el tomate colorado, el pepino grueso y líso, y el hígo, negro y rayado. Cuanto más pequeño sea el bebé, más maduro ha de ser el tomate.

   Para obtener su jugo, se monda el tomate, se parte por la mitad, se quitan las semillas y las porciones no maduras, si las tiene, y si no se dispone de un exprimidor adecuado, se tritura la pulpa frotándola en un rallador (preferibles los de vidrio). A continuación se recoge la pulpa rallada en una tela limpia y muy fina, formando una bolsa que se va retorciendo hasta extraer todo el jugo, que acto seguido se dará al bebé.

   El primer mes podrá empezarse dándole dos cucharaditas al día, fuera de las horas de tetada. Si al niño le sienta bien, se va aumentando paulatinamente esta cantidad de modo que a los tres meses se le puedan dar ya cuatro cucharaditas y a los seis meses diez cucharaditas. Puede agregárseles el jugo de tomate a la papilla, siempre que ésta no sea hecha a base de leche.

   Si el niño rechaza el jugo de tomate, puede mezclársela con jugo de zanahoria, que es más dulce y que, además, es rico en vitaminas A y K.

   Con este refuerzo dietético, la vitalidad y lozanía del niño se manifestarán ostensiblemente.

Búsqueda personalizada

 

Indice de Alimentos (T)

Pagina Principal

Profesionales Salud

Indice alimentos

Indice enfermedades

Indice herbolarios

Casas rurales

Buscar en Vivir Natural

Contacto

Advertencia