Uvas
Composición por
100 gramos
| Principios inmediatos |
Uvas |
Pasas |
Mosto |
|
Agua |
80 |
24,5 |
81,20 |
Celulosa |
0,5 |
- |
- |
Hidratos de carbono |
18 |
71 |
16 |
Grasas |
0,4 |
0,5 |
Proteínas |
0,8 |
2,3 |
0,9 |
Cenizas |
0,3 |
1,7 |
1,9 |
|
Sales minerales |
% |
% |
% |
|
Potasio |
0,250 |
0,952 |
0,252 |
Sodio |
0,006 |
0,156 |
0,015 |
Calcio |
0,020 |
0,036 |
0,025 |
Magnesio |
0,010 |
0,110 |
0,017 |
Hierro |
0,001 |
0,036 |
0,021 |
Fósforo |
0,021 |
0,145 |
0,049 |
Azufre |
- |
0,125 |
0,020 |
Cloro |
0,103 |
0,020 |
Cinc |
- |
0,003 |
- |
Yodo |
0,0002 |
- |
- |
|
Vítaminas |
|
Vitamina A |
40 U. 1. |
100 U.I. |
- |
Vitamina C |
3 mg |
3 mg |
- |
Vitamina Bl |
0,5 mg |
0,10 mg |
- |
Vitamina B2 |
0,2 mg |
0, 1 mg |
- |
Vitamina PP |
0,1 mg |
0,53 mg |
- |
Modificación de estos
elementos por la cocción
Las uvas suelen
consumirse en crudo, por lo que sus elementos nutritivos no sufren modificación alguna,
tanto al natural como en forma de uvas secas (Pasas), o bien aprovechando su jugo (mosto),
que tras la fermentación se convierte en vino.
A pesar de esto, en los casos de personas muy delicadas del aparato
digestivo y en los niños muy pequeños, se consumen a veces las uvas hervidas. Por este
procedimiento de cocción las uvas pierden un 25 % de agua por evaporación, sus
proteínas se coagulan y destruyen por el calor, se pierden el 45 % de las sales minerales
y se destruyen las vitaminas, las grasas y los hidratos de carbono se conservan
totalmente.
Digestibilidad
- Excelente para toda clase de personas, sobre todo para los niños
y ancianos.
- Muy útil en los adultos como complemento calórico.
Calorías
- 100 gramos de uvas producen 84 calorías.
- 100 gramos de pasas producen 319 calorías.
- 100 gramos de mosto producen 72 calorías.
Acidez
- Las uvas y el mosto contienen hasta un 72 % de sales minerales
alcalinas y las pasas sólo un 58 %.
- Son, por lo tanto, alcalinizantes del organismo.
Modo más saludable de prepararlas
- Las uvas se consumen al natural, ya sea directamente o bien en
pasteles, mermeladas, compotas, etcétera. En esta forma son perfectamente digeribles y
alimenticias.
- Pueden consumirse secas en forma de pasas, en las cuales se
produce una concentración de hidratos de carbono (azúcares). Constituyen excelente
fuente de calorías, aunque son menos digeribles que las uvas frescas.
- El zumo de uvas, bebida muy agradable y nutritiva, por efecto del
proceso de fermentación alcohólica se convierte en vino, bebida en la que los azúcares
fácilmente asimilables de la uva, se degradan a alcoholes Y otras substancias que tienen
efecto de drogas en quien los consume.
Recomendaciones especiales
- A todas las personas que padecen estreñimiento, gracias a sus
propiedades laxantes.
- Conviene a todas las personas que deben efectuar esfuerzos
físicos sobre todo bajo la forma de zumos de uvas o bien secas en forma de pasas.
Cuándo es mejor comerlas
Pueden comerse a todas horas.
Quién puede comerlas
En general, todo el mundo; muy convenientes para los niños y
ancianos como suplemento alimenticio, así como a los jóvenes y adultos que efectúan
trabajos pesados.
Quién NO debe comerlas
Los diabéticos y las personas afectas de enteritis crónica,
dispepsias de fermentación y enfermedades de la piel de origen alérgico (ezcemas,
urticarias, etcétera).
¿Por qué?
- Los diabéticos, por aumentarles la tasa de azúcar en la sangre.
- Los enfermos del intestino, por la posibilidad de producir
diarreas y dispepsias.
- Los enfermos de piel, por las reacciones alérgicas a que pueden
dar lugar.
Efectos sobre el organismo
Producen energía y dan fuerzas. Como todas las frutas, son un
alimento desintoxicante del organismo.
Procedimientos de conservación
- Hervidas con azúcar en forma de mermeladas.
- El zumo sin fermentar (mosto).
- Secadas (pasas).
Uvas, poderoso alimento natural
El jugo de uva es un néctar tan exquisit que parece destilado
por
la Naturaleza para dar al hombre la ilusión de que participa en
la copa de
los Dioses.
Dr. H. LECLERC
La vendimia señala una época del año en la que emigran gran
número de trabajadores para atender la dura labor de la cosecha de la uva. Con la
intención de reunir unos dineros que les irán muy. bien para el invierno que se avecina,
algunos de estos emigrantes se esfuerzan en no gastar más que lo indispensable. Y
frecuentemente se da el caso de que durante el mes que aproximadamente dura la vendimia,
no prueban otro alimento que la uva. A pesar de esto y de las agotadoras jornadas de sol a
sol, estas personas regresan sanas, llenas de vigor y de optimismo y, en algunos casos,
incluso habiendo ganado peso.
La explicación de este fenómeno lo da la química. Si se analiza
el jugo de uva recién exprimida se obtienen los siguientes elementos:
Agua. - En gran proporción: alrededor del 80
Azúcares. - Entre el 14 y el 25 % (según el grado de madurez).
Estos
azúcares son de diversos tipos: glucosa, levulosa, dulcita y manita.
Vitaminas. - Especialmente, A, C, B 1, B2 Y PP
Proteinas. - En pequeñas dosis: 0,4 a 0,8
Pectina. - Es una especie de gelatina vegetal.
Acidos orgánicos. - Entre ellos el fórmico, el acético, el
cítrico, el málico, el tártrico.
Bitartrato de potasio. - El crémor tártaro favorece la actividad
intestinal. La uva es la fruta más rica en esta sustancia.
Sales minerales. - Potasio, calcio, magnesio, fosfato sódico,
cloruros, bromuros, fluoruros, óxidos de hierro y de manganeso, sílice, yodo
y trazas de
arsénico.
Eteres. - Son los que comunican el aroma a la uva y los que
constituirán los diversos bouquets del vino.
Para comprender la importancia nutritiva de estos elementos
bastarán algunas observaciones:
Agua. - Aunque parezca una paradoja, el jugo de uva, que fermentado
da
vino, sin fermentar ofrece la más pura de las aguas. Las cepas, en efecto, extrayéndola
de un suelo aparentemente reseco, poseen filtros mucho más eficaces que cualquiera
de los
construidos por el hombre. Y el agua biológica contenida en la uva es estéril
sin
necesidad de cloro, hallándose mejor mineralizado que el agua de los manantiales
de mayor
renombre.
Azúcares. - Cien gramos de azúcar proporcionan 387 calorías,
es
decir, más que 150 gramos de carne. Pero el azúcar industrial es sacarosa químicamente
pura y, por tanto, una sustancia desvitalizada, muerta. El azúcar contenido en
la uva, en
cambio, glucosa, levulosa, etcétera, es una sustancia viva, un alimento fisiológico
de
primer orden, que se halla en combinación con las demás sustancias.
Vítaminas. - A pesar de que la vitamina C proporcionada por la
uva no
alcanza el valor de la proporcionada por el limón, las naranjas o los tomates,
su aporte
no es despreciable. Y, en compensación, propcrciona mucha más vitamina Bl y,
sobre todo,
B2. Estas vitaminas que ayudan a la nutrición de las células y facilitan la asimilación
de los hídratos de carbono.
COMPARACION
ENTRE LA LECHE ANIMAL Y EL JUGO DE UVA |
|
| |
Leche de vaca |
Jugo de uva |
|
Agua |
87 |
80 |
Hidratos de carbono |
5 |
18 |
Sustancias minerales |
1,2 |
1,3 |
Proteínas |
3 |
0,3 |
Grasas |
3,8 |
0,4 |
Cómo hay que comer las uvas
Cuando se quiera comer un racimo de uvas, lo primero que hay que
hacer es lavarlo cuidadosamente con abundante agua para librarlo de suciedades que pudiera
tener así como de residuos de sulfatado a que se somete la planta.
Muchas personas mastican el grano sólo lo suficiente para tragarse
el jugo, escupiendo el resto, lo que es un error. El grano debe ser masticado
suficientemente y durante el tiempo necesario para que la piel y las pepitas queden bien
trituradas antes de ser deglutidas. La piel contiene tanino, ácidos libres, materias
minerales, fermentos y celulosas, muy útiles para el funcionamiento intestinal. Las
pepitas son verdaderos concentrados de cepa, siendo valioso su contenido en aceite, sales
minerales y tanino, que es lástima no aprovechar.
La uva se conserva mucho tiempo suspendiendo los racimos a la
inversa, es decir, con el rabo hacia abajo, a fin de que los granos queden aislados unos
de otros. Así pueden obtenerse uvas pasas, de sabor muy agradable y muy nutritivas.
El jugo de uva es una bebida muy agradable, de cuyo valor nutritivo
ya se ha hablado. Está principalmente indicado para las personas de intestinos delicados.
Mediante la concentración del jugo de uva sin fermentar se obtiene
la miel de uva, de propiedades inalterables. Cuando se le somete a fermentación, el jugo
de uva da la más famosa de las bebidas: el vino. Las magníficas virtudes del azúcar
quedan destruidas al transformarse en alcohol-veneno.
Tiempo de uvas
La estación más agradable en muchas regiones españolas es el
otoño. En este tiempo, uno de los obsequios de la Naturaleza son las uvas que, de todas
las frutas, es la más rica en vitaminas A y B. Las uvas contienen también vitaminas C,
azúcares, grasas, proteínas, tanino, manganeso, cloro, fósforo, calcio, magnesio,
sodio, hierro, potasio, etc. Esta fruta es además muy fácilmente digerible.
Constitución de la uva
El racimo de uva está constituido de:
1º La raspa, escobajo o escoyo. Contiene ácido libre y tanino. No
es comestible a causa de su constitución leñosa.
2º La piel, corteza o película. Contiene una materia colorante, el
tanino, vitamina C y una sustancia aromática.
3º La pulpa. Está contenida en muy finos tabiques membranosos,
apenas perceptibles. Contiene agua, azúcar, bitartrato potásico, ácido málico y demás
sustancias nutritivas antes indicadas.
4º Las pepitas. Están constituidas de una materia resinosa y
encierran un aceite esencial y ácidos volátiles que intervienen en el sabor de la uva.
Propiedades de la uva
Aparte de las variantes debidas a la fase o familia de vides a que
pertenecen, las propiedades de la uva varían también según los terrenos donde aquéllas
han sido cultivadas, según la influencia que el clima ha ejercido sobre ellas y, por
tanto, según el grado de madurez, desarrollo, sequedad, etc. Pero prescindiendo de estas
variaciones que sería imposible inventariar y tomando como base los promedios que se dan
con mayor frecuencia, pueden destacarse las siguientes propiedades:
Si están bien maduras, las uvas son bien toleradas por la mayor
parte de las personas y ofrecen un elevado poder calórico que sobrepasa a veces las 800
calorías por kilogramo, es decir, casi tanto como el que proporcionan las patatas.
Un kilogramo de uvas introduce además en el organismo una cantidad
de sales alcalinas superior a la que proporciona un litro de agua de Vichy y es a esta
alcalinidad en sales de potasio, a los imponderables minerales y a la acción diurética,
laxante y colagoga de la uva que se deben los beneficiosos efectos de una cura de uvas
bien comprendida.
La uva es remineralizante, refrescante, descongestionante,
vitalizante y estimulante del intestino, del hígado y de los tejidos, facilita las
oxidaciones celulares y gracias a la vitamina C que posee, activa la asimilación
digestiva. Por ello es indicada para individuos de temperamento sanguíneo y bilioso, para
personas recién operadas y para enfermos que guardan cama, así como en casos de anemia,
intoxicación, gastritis, enfermos de hígado o de bazo, hidropesía, enteritis,
estreñimiento, etc.
Las pasas poseen un alto poder nutritivo, especialmente por sus
azúcares, pero su valor vitamínico es muy inferior al de las uvas frescas y al de su
jugo.
El jugo conviene a todo el mundo y sobre todo a los que necesitan
gastar y recuperar rápidamente su energía muscular, como en el caso de trabajadores y
deportistas que efectúan intensos esfuerzos físicos.
Este jugo está indicado incluso cuando junto al régimen sin sal se
prescribe una restricción en el consumo de líquidos. Ello se debe a que el jugo de uva
aporta, bajo una forma rápidamente asimilable, elementos nutritivos y vitalizados.
En estados agudos febriles (tifus, paratifus) puede ser prescrito el
jugo de uvas junto con el de otras frutas. Aporta a los enfermos sometidos a dieta
líquida una nutrición asimilable y vitaminas que facilitan mucho la defensa contra los
microbios.
También es recomendable a la mujer embarazada, que se intoxica con
gran facilidad. En los lactantes, el jugo de uva da muchas veces excelentes resultados,
modificando la flora intestinal.
Inconvenientes de la uva
Las uvas poco maduras son irritantes para los dientes y las encías.
Además, existen personas ácidosensibles y alérgicas a las que la uva puede ocasionar
llaguitas o aftas bucales, gingivitis, herpes e incluso anginas. En estos casos se deberá
limitar el consumo de 50 o 100 gramos de jugo de uva al día y solamente de uvas muy
maduras. Todavía es necesario limitar más esta cantidad cuando existen casos de
verdadera intolerancia que desencadenan erupciones eczematosas, impétigos y otras
dermitis. Procede entonces someterse a un tratamiento médico desensibilizador. Estas
intolerancias, son, de todos modos, poco frecuentes.
La acción laxante de la uva puede ocasionar diarreas, lo que obliga
a ingerirla con cierta prudencia en caso de enteritis, especialmente en los niños. Puede
dar buen resultado tomar solamente jugo de uva diluido con igual cantidad de agua.
No hay que confundir la sensibilidad a la uva con los trastornos
intestinales que pueden ocasionar los residuos arsenicales con que a veces los
agricultores tratan las vides. Para evitarlos hay que tener siempre especial cuidado en
dejar muy bien lavadas las uvas.
Cuando la piel es gruesa conviene no ingerirlas, pues podría ser
mal soportada por el estómago y los intestinos. Por esto hay que escoger uvas bien
maduras y de piel muy delgada a fin de no tener que tirar la piel, que es rica en vitamina
C, constituye un depurativo perfecto y contribuye eficazmente a que los dientes no se
descarnen. Tampoco hay que tirar las pepitas, cuya acción sobre la mucosa intestinal
repercute proporcionando tez clara y aliento puro.
Gracias a las modernas batidoras, se puede tomar la uva entera, con
piel y pepita, triturándolo todo finamente. El jugo así obtenido debe ser consumido
rápidamente, no sólo porque fermenta con gran facilidad sino, sobre todo, porque al
contacto del aire pierde su vitamina C y se alteran sus propiedades.
Sí se tienen las encías muy sensibles y después de beber el jugo
de uvas se nota irritación basta enjuagarse la boca con un poco de agua para que
desaparezca esta sensación.
La cura de uvas
La cura de uvas es a la vez un placer y un remedio. El profesor
Molinery dice que debe ser considerada como indispensable desde la primefa infancia hasta
la vejez. Es el mejor complemento de las curas termales y cismáticas.
La cura de uvas está indicada principalmente para la mayor parte de
personas que viven en las ciudades y que se hallan bajo una triple intoxicación debida a:
- Aire contaminado.
- Falta de ejercicio.
- Exceso de calorías y de proteínas en la alimentación.
En estas condiciones, la sangre y los tejidos se hallan recargados
de toxinas y son terreno abonado para la infección. Los microbios saprófitos (o
inofensivos) se convierten en virulentos, dando origen a que la enfermedad se manifieste.
Cómo llevar a cabo la cura de uvas
Al principio, para la cura de uvas se preconizaba el consumo de 2 a
4 kilogramos de uva al día. Pronto se vio que estas cantidades eran excesivas y tenían
desagradables repercusiones en el hígado y en los intestinos. Además, incluso cuando se
soportaban tales dosis, lo que ocurría era que el paciente quedaba hastiado de uva al
cabo de algunos días e interrumpía la cura antes de que produjera su efecto.
También es peligrosa la cura de uvas encaminada a obtener
un
adelgazamiento relámpago y que consiste en comer entre 1 y 1'/2
kilogramos
de uva al día, excluyendo todo otro alimento, durante 5 o 10 días. Esta cura
sólo
podría soportarse permaneciendo en cama y aún así, la calda de peso tan rápida
que ocasiona trae casi siempre consigo un estado de debilidad al que hay que
poner urgente
remedio.
La primera cura de uvas no se debe emprender nunca sin autorización
del médico ya que en algunos casos está contraindícada. Así, por ejemplo, puede ser
nefasta en ciertos casos de obesidad y en las personas que tienen el hígado sensible y
delicado. En la tuberculosis, en algunas diarreas y en las diabetes, la cura está
contraindicado o requiere mucha precaución, debiendo ser el médico quien diga si procede
efectuarla y, en todo caso, quien vigile atentamente su progreso. Las mujeres que crían
al pecho también deben abstenerse de la cura de uvas.
Fuera de estos casos, la cura de uvas suele ser muy eficaz y
beneficiosa. La más racional tiene una duración que varía entre 2 y 6 semanas y
consiste en observar una alimentación equilibrada pero disminuyendo el consumo de otros
alimentos para compensar las calorías proporcionadas por la uva, de la cual se comerá de
1 a 2 kilogramos al día, tomándola entera o en forma de jugo, en 3 o 4 veces al día.
Por ejemplo, una tercera parte de la ración diaria se tomará al
levantarse, media hora antes del desayuno. Las otras dos terceras partes se tomarán
respectivamente antes de la comida y de la cena, a ser posible también media hora antes
de sentarse a la mesa.
No hay que sobrepasar nunca los 2 kilogramos diarios para no
desequilibrar el régimen. Recuérdese que un kilogramo de uva puede proporcionar 800
calorías. De modo que hay que reducir proporcionalmente el consumo de otros alimentos si
no se quiere que tal cura resulte de sobrealimentación.
Si en el transcurso de la cura se notase malestar o trastornos
gastrointestinales, suspéndase la cura durante algunos días y al reanudarse hágase
disminuyendo la cantidad diaria. Por eso algunos especialistas recomiendan empezar con una
ración diaria de 200 gramos, que luego se van aumentando, adoptando así el método
progresivo como en otros tratamientos, como medida de prudencia.
En las curas antiartríticas o antiesclerosas para personas con
hipertensión arterial basta con consumir de 800 a 1.000 gramos de jugo al día.
Efectos de la cura de uvas
En los estados crónicos, las curas de uva tienen indicación
en los
trastornos hepáticos,
litiasis biliar, arenillas en
la vejiga, uremia, gota,
reumatismo,
artritismo, hipertensión
arterial, nefritis, acidosis,
obesidad, estreñimiento,
hemorroides y dermatosis
de origen artrítico (acné, ezcema, urticaria, furunculosis).
La cura de uvas posee un magnífico efecto desintoxicante y mejora
la capacidad funcional de los emuntorios.
Por su acción derivativa sobre el intestino (acción laxante)
disminuye las fermentaciones intestinales y está indicada en el estreñimiento crónico,
pero evitando excesos que podrían provocar cólicos.
Estimulando la función hepática y, en particular, la
secreción biliar, produce un verdadero drenaje. Y a pesar de que los enfermos de cirrosis
soportan mal la uva, se han dado casos de mejoría que su instinto impulsó a saciarse de
uva negra, a pesar de habérselo prohibido el médico, curándose de inmediato.
En casos de mala circulación, miocarditis, insuficiencia cardíaca,
hipertensión, así como en enfermedades de los riñones, el jugo de uvas ayuda a la
evacuación de líquidos retenidos en los tejidos (edemas). Esto se debe a su notable
acción diurética, gracias a la cual y sin fatiga para el riñón, la cantidad de orina
aumenta y ésta se vuelve más clara, menos ácida.
En los casos de reumatismo, gota y uricemia, la cura de uvas está
indicada porque facilita la eliminación de materias morbosas y un ahorro de
proteínas. Verifica un verdadero lavado de la sangre, con disminución del valor absoluto
y relativo del ácido úrico.
La eliminación del cloruro sódico y de otras materias morbosas se
hace mejor, y gracias a que la sangre y los tejidos se purifican, vitaminizan,
remineralizan y aicalinizan, aumenta la capacidad defensiva del organismo, dificultándose
la progresión de microbios virulentos.
Muchos de los trastornos patológicos que aquejan a numerosos
individuos en la época invernal se evitarían o reducirían si hubiesen seguido una cura
de uvas en el otoño.
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