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Vitamina E

CONTENIDO DE VITAMINA E (expresado en miligramos) EN 100 GRAMOS DE DIVERSOS ALIMENTOS

 
  mg   mg
Aceite de germen de trigo 520 Germen de trigo 30
Aceite de soja 170 Margarina 25
Aceite de germen de maíz 120 Aceite de maíz 16
Aceite de semilla de algodón 90 Trigo germinado 10
Aceite de cártamo o alazor 80 Aceite de oliva 9
Aceite de pepitas de uva 75 Lechuga, berros, espinacas 6
Aceite de girasol 70 Higados, riñones 5
Aceite dé corza 55 Carnes 4
Nueces 50 Yema de huevo 3
Aceite de palma 45 Mantequilla 1
Aceite de cacahuete 40

¿Qué es la vitamina E?

   La vitamina E es una sustancia conocida también como tocoferol, siendo su forma más activa el alfatocoferol. Sospechada su existencia desde 1919, aislada en 1936 y obtenida por vía sintética en 1938, es la más resistente de las vitaminas liposolubles no destruyéndose hasta los 200ºC. Resiste también los ácidos y los álcalis, pero, en cambio, se destruye rápidamente por el enrarecimiento de las grasas en que se halla disuelta y por la acción de la luz ultravioleta.

¿Cuáles son sus funciones?

   Es esencial para la reproducción, para el crecimiento normal y para el buen funcionamiento de la glándula pituitaria, los nervios y el corazón.

   Una de sus funciones más importantes es la que regula el metabolismo como factor antioxidante. La vitamina E retiene el 50 % del oxígeno normalmente transformado por las células y los tejidos, lo que se traduce en una fatiga mucho menor para el corazón y para las propias células.

   Por otra parte, es un vasodilatador, es decir, un factor que facilita la circulación de la sangre por las venas y arterias. Gracias a ella, los músculos del corazón y de los otros órganos son bien alimentados y funcionan mejor.

   Además, al retrasar el proceso de oxidación de las células impidiendo que el oxígeno se queme demasiado aprisa combinándose con otras sustancias, reduce la formación de peróxido de hidrógeno, que es para las células un verdadero veneno.

   Es indispensable asimismo para la síntesis normal en el hígado de las sustancias lipoides y grasas; incluso el contenido lipoide de los ovarios está regulado por esta vitamina, que actúa también favoreciendo la absorción de vitamina A.

   La vitamina E, finalmente, combate el reumatismo muscular y la caries dental y activa la cicatrización de heridas y quemaduras, que no sólo se produce con mayor rapidez, sino que dejan menos cicatrices, como si la vitamina E reblandeciese y disolviese los tejidos que forman dicha cicatriz.

   En resumen, sus efectos sobre la salud, el vigor y la fertilidad han sido comprobados ampliamente.

Necesidades diarias

   Se calculan aproximadamente en:

   - 5 mg para los niños, hasta terminado el crecimiento.

   - 50 mg para los adultos.

   - 10 mg para las mujeres embarazadas, especialmente en los últimos meses.

Absorción de la vitamina E

   La vitamina E aportada por los alimentos es absorbida a través de los intestinos, siendo llevada por la sangre a los diversos tejidos del cuerpo, donde queda almacenada por un largo período para ir siendo consumida lentamente al efectuar esfuerzos musculares.

   Cuando hay escasez de grasas en los alimentos o falta de secreción biliar en los intestinos, la vitamina E no se absorbe y se elimina con las heces, pudiendo producirse una carencia a pesar de haberia ingerido en cantidad suficiente.

Trastornos debidos a carencia de vitamina E

   La carencia produce, en primer término, una degeneración grasa y después necrosis hepática. Su ausencia en el régimen de individuos jóvenes impide el normal desarrollo de los músculos y da lugar a lesiones nerviosas.

   Los déficit graves de vitamina E entrañan parálisis. Algunas formas de parálisis son ahora tratadas mediante vitamina E con buen resultado.

   La falta de vitamina E es también causa de esterilidad en ambos sexos.

Más acerca de la vitamina E

   En un simposium recientemente celebrado en la Universidad de California, el profesor Aloys Tappel informó que la vitamina E es un factor que ayuda en forma decisiva a que las personas se mantengan jóvenes y vigorosas. La administración correcta de esta vitamina a cobayas dio como resultado que sus vidas se alargaron un 20 % en relación con otros a los que no se suministró dicha vitamina. Aplicado el método a los seres humanos también fueron notables los resultados.

   El profesor MacGinitie, de la misma Universidad, que ha vivido mucho tiempo en el norte de Alaska, ha explicado que gracias a la administración de la vitamina E la natalidad se ha triplicado en ciertas tribus esquimales anteriormente poco prolíficas.

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Vitamina E y sexo

   Otros trabajos han informado sobre el sorprendente papel que la vitamina E tiene en algunas especies animales, como, por ejemplo, las abejas, en las que la diferencia entre la reina y las obreras depende únicamente de una cuestión de alimentos.

   Reinas y obreras proceden de huevos idénticos y sus larvas no presentan la menor diferencia. Pero sólo las futuras reinas reciben una alimentación muy rica en vitamina E. Los resultados son elocuentes: en ciertas épocas, la reina pone hasta 3.000 huevos por día, anualmente llega a poner hasta el fabuloso término medio de 150.000 a 200.000 huevos; su vida alcanza los 5 años. Las obreras, en cambio, son estériles y viven poco más de 5 meses.

   En los seres humanos la acción de la vitamina E, sin ser tan determinante, tiene poderosos efectos, beneficiosos para ambos sexos, si bien las manifestaciones de sus efectos y de sus carencias varían de uno a otro.

En el hombre

   La vitamina E tiene a su cargo la maduración de los testículos. El organismo constituye poco a poco su reserva de vitamina E y la actividad de las glándulas sexuales se desarrolla paralelamente. Así, un adulto, en la época de mayor vigor, posee en sus tejidos de tres a cinco veces más vitamina E que los adolescentes menores de 15 años. Pero al acercarse a los 70 años suele producirse una baja que deja al sexagenario en igualdad con los adolescentes.

   La debilidad sexual se acompaña siempre de una baja en la vitamina E contenida en la sangre. Si se acentúa esta falta de vitamina E en el adulto se produce la degeneración precoz del epitelio germinal, lo que afecta, en primer lugar, a las células más evolucionadas: los espermatozoides, cuya movilidad se pierde y cuya formación se hace cada vez más rara, hasta llegar a la esterilidad completa.

En la mujer

   La vitamina E tiene a su cargo el favorecer la función ovárica y, durante el embarazo, la formación de la placenta. A tal fin, la mujer dispone de reservas mucho más importantes que el hombre. Mientras que un hombre de talla mediana y que pese 70 kilogramos posee un stock de 3 a 4 gramos de vitamina E, una mujer que pese apenas 50 kilogramos posee más de 8. En el organismo femenino, el 90 % de esta vitamina se halla localizada en los depósitos grasos que redondean las formas femeninas, de manera que la mujer suele estar dotada de una provisión de vitamina E suficiente para dos años, por lo menos.

   Durante el embarazo, la proporción de vitamina E en la sangre aumenta, llegando a ser de tres a cuatro veces superior a la que contiene normalmente. Es un recurso natural destinado a proteger a la mujer y al bebé que ella lleva. En la mujer sana, su suero -elemento líquido de la sangre- contiene alrededor de 8 microgramos de vitamina E por centímetro cúbico. Esta cantidad es suficiente para activar la circulación de la sangre en los órganos y, sobre todo, para reforzar la musculatura del útero, lo cual es esencial para que el embarazo siga naturalmente su curso.

   Cuando nace el bebé, éste no posee el mínimo de vitamina E que le es indispensable para su vida y desarrollo. Pero esto está también previsto por la Naturaleza, ya que su madre suple esta deficiencia: su leche es, en efecto, durante los dos primeros días después del parto, extraordinariamente rica en vitamina E. En los siguientes días esta cantidad es menor pero, no obstante, todavía contiene cinco veces más de vitamina E que la leche de vaca, siendo ésta otra de las razones por las cuales es  importante que toda madre dé el pecho a su hijo.

   La falta de vitamina E en la mujer se traduce por reglas poco abundantes y frigidez. Si bien puede concebir, el feto no se desarrolla debidamente y el embarazo termina en aborto, en parto prematuro o en muerte del bebé en el momento de nacer. Muchas mujeres que perdían una y otra vez sus bebés antes de dar a luz, pudieron tener niños sanos y robustos después de un tratamiento con vitamina E.

Importancia de la alimentación

   Los alimentos vegetales son los más ricos en vitamina E, a condición de que ésta no sea destruida en la elaboración. El grano de trigo, por ejemplo, es tan rico en esta vitamina que el pan elaborado con harina entera puede llegar a proporcionar hasta 24 miligramos de dicha vitamina por kilogramo. Sin embargo, para obtener una harina fina y blanca se priva al grano de la preciosa envoltura que contiene la casi totalidad de reservas vitamínicas del trigo.

   Algunos especialistas estiman que si los eslavos son, sin duda, los más viriles de los hombres es porque, en lugar del pan blanco consumido en los países latinos y anglosajones, el eslavo prefiere un pan mucho más tosco, pero que conserva todos sus principios.

   Otro error consiste en alimentarse preferentemente de carnes. El especialista alemán, profesor Kollath, señala que las carnes son tomadas de una parte del animal, los músculos, cuyo valor nutritivo es netamente inferior al de los órganos internos y vísceras. Si se observan los animales salvajes se verá que el carnívoro que abate a su víctima devora en primer lugar hígado, corazón, pulmones, intestinos, y solamente más tarde la masa carnosa de los músculos. Es fácil apreciar lo acertado de sus instintos puesto que, siendo tan ricas en proteínas como las carnes de los músculos, las entrañas contienen muchas más vitaminas, en especial el hígado.

   Cuando se ha intentado alimentar leones jóvenes en cautividad exclusivamente a base de carnes, se han desarrollado con un frágil estado de salud enfermando por cualquier cosa. Ha bastado darles tripas y despojos para que mejorase su estado general.

   Si el hombre se alimenta sólo de bistecs, patatas fritas, pasteles y otros alimentos desprovistos de vitamina E, y si además fuma, ignorando que la nicotina se opone a la acción de esta vitamina, corre el riesgo de caer en carencia de la misma y perder su virilidad.

   Para evitar la carencia de vitamina E basta tener la precaución de seguir una regla muy simple que se puede resumir en dos indicaciones:

   - Comer muchas ensaladas y frutas crudas.

   - Variar tanto como sea posible la composición de los menús.

   Esta regla no sólo es útil por lo que a la vitamina E se refiere sino también para otras vitaminas y para diversos oligoelementos igualmente beneficiosos para el equilibrio y la salud.

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