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Yodo

Contenido de yodo (expresado en miligramos) en 100 gr de diversos alimentos

mg

mg

Anguila

600

Acedera

7

Sardina

350

Lechuga

7

Merluza

200

Pan completo

7

Bogavante

180

Pimientos

7

Ostras

130

Chufas

7

Arenques

100

Higados

6

Habas

100

Agua de mar

5

Ajos

94

Patatas

5

Langostinos

90

Centeno

5

Leche de vaca

90

Avena

4

Sojas

65

Carnes

4

Leche de mujer

50

Arroz

3

Cangrejos

43

Trigo

3

Salmón

43

Repollo

2

Mejillones

35

Espinacas

2

Ananás

30

Pan blanco

2

Guisantes

22

Cerezas

2

Habichuelas

20

Ciruelas

2

Bacalao

20

Peras

2

Moras

20

Manzanas

2

Setas

18

Avellanas

2

Mantequilla

18

Pepinillos

2

Plátanos

16

Pepinos

1

Rábanos

16

Maíz

1

Huevos

15

Mijo

1

Grosellas

15

Cebada

1

Tomates

13

Lentejas

1

Uvas

11

Limón

1

Pescadilla

10

Naranja

1

Ciruelas pasas

10

Castañas

1

Fresas

8

Espárragos

1

Zanahorias

7

 

¿Qué es el yodo?

   El yodo es un metaloide, indispensable al hombre, es decir, uno de los elementos simples de los que el organismo no puede prescindir.

   Este elemento fue identificado , en 1811 por el químico francés Bernard Courtois. Tratando las cenizas de determinadas algas por el ácido sulfúrico y el calor, vio desprenderse vapores violetas y, finalmente, recogió una sustancia negra que no era otra cosa que el yodo, reconocible por diversos reactivos como, por ejemplo, el almidón. Dio a esta sustancia el nombre de yodo que, en griego, significa violáceo.

Funciones en el organismo

   El yodo se utiliza por la glándula tiroides para fabricar la tiroxina u hormona tiroidea, que es un aminoácido descubierto por Kyndall y de cuya molécula forma parte el yodo.

   Privada de yodo, esta glándula no puede sintetizar dicha hormona, la cual desempeña una importante función en el desarrollo del organismo, por una parte, y, por otra, en la regulación del metabolismo, o sea, el conjunto de intercambios físico-químicos necesarios para la oxidación celular, la combustión, la desintoxicaci6n y la circulación a nivel de los tejidos del organismo.

   Se ha observado una cierta relación entre el yodo y la vitamina A. Esta vitamina frena la actividad de la glándula tiroides y disminuye la necesidad de yodo. Por su parte, la glándula tiroides interviene en el proceso de transformación en la mucosa intestinal del caroteno en vitamina A. Las cabras privadas de tiroides proporcionan leche amarilla que contiene caroteno en lugar de la leche blanca normal, que contiene vitamina A.

Necesidades diarias

   El mínimo vital es de 80 microgramos (0,08 miligramos), pero el aporte ideal se calcula alrededor de 160 microgramos, si bien esta cantidad debe doblarse durante el crecimiento, la pubertad, el período premenstrual y el embarazo, así como en los períodos de gran desgaste físico o psíquico.

   También son mayores las necesidades de yodo en determinadas afecciones tiroideas: unas por dilapidar las reservas yodadas del organismo, como en la enfermedad de Basedow, que consiste en un exagerado funcionamiento de la glándula tiroides; otras, debidas a carencia de yodo, para paliar el mixedema o insuficiencia tiroidea, que se caracteriza por un muy débil crecimiento óseo y una disminución considerable de todos los intercambios orgánicos (metabolismo).

   Hay que hacer observar que las necesidades de yodo son extremadamente pequeñas. Si se hiciese una solución de modo que en una cucharita se contuvieran 100 microgramos de yodo, para obtener 1 gramo sería necesario llenar una bañera. Una persona que tome 100 microgramos diarios de yodo, al cumplir los 100 años habrá ingerido en total 3,65 gramos. Estas pequeñas dosis, sin embargo, son suficientes porque el yodo se combina con extrema facilidad con otras sustancias del organismo, tales como proteínas, grasas, etc. (No se combina, en cambio, con el carbono.)

Trastornos producidos por la falta de yodo

   Si el aporte de yodo es inferior a las necesidades mínimas, la glándula tiroides, situada en la base del cuello, frente a la tráquea, ha de hacer un esfuerzo considerable para adaptarse biológicamente a la escasez de aquel elemento y poder seguir fabricando tiroxina. Este esfuerzo prolongado acaba por hipertrofiarla dando origen al llamado bocio endémico o simple, que se calcula que lo padecen unos 200 millones de personas en todo el mundo. Los bocios esporádicos suelen ser debidos a otras causas.

   Si la carencia es acentuada e importante, al cabo de un cierto tiempo pueden aparecer trastornos más graves: disminución de todas las actividades físicas e intelectuales, trastornos cardíacos, desarreglos en las demás glándulas endocrinas, etc.

   Cuando la carencia se prolonga a través de varias generaciones, los bocios, extremadamente voluminosos, se acompañan a menudo de trastornos intelectuales que son englobados bajo la denominación de cretinismo endémico. Una de sus formas es la sordomudez, que no es otra cosa que la traducción del efecto nefasto de la carencia de yodo sobre la formación de los centros nerviosos del niño durante el período embrionario.

Localización del yodo en el organismo

   El organismo contiene un máximo de 50 miligramos de yodo. De él hay trazas en todos los órganos puesto que se ha calculado que la sangre lo contiene a razón de 0,1 miligramo por litro. Más de la mitad del yodo contenido en el cuerpo, sin embargo, se halla en la glándula tiroides, que lo obtiene de la sangre, lo fija en forma de tirogiobulina y los acumula en sus alvéolos.

El yodo en los alimentos

   Entre los alimentos, los crustáceos, pescados y mariscos son notablemente ricos en dicho mineral. La sal gris, sin refinar, contiene también yodo y magnesio, pero no los contiene la sal blanca y refinada.

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Medidas para combatir la falta de yodo

   Diferentes procedimientos han sido ensayados: introducción de yodo en los piensos del ganado, utilización de abonos yodados en el campo etc.

   De hecho, el procedimiento más corrientemente utilizado es la inclusión de yoduro potásico en la sal de cocina. En Suiza, la sal contiene 5 mg de yodo por Kg. En Nueva Zelanda, 4 mg. En algunas regiones de los Estados Unidos, 10 mg. También se expende la sal yodada en Austria, Polonia, Rumania y otras naciones.

   Esta profilaxis sistemática y de larga duración ha dado excelentes resultados. Mientras que en regiones típicamente bociosas uno de cada siete :recién nacidos presentaba bocio, esta cifra se ha reducido a uno sobre cada 500.

El yodo en la terapéutica

   Al hablar del yodo hay que señalar su importancia en numerosos tratamientos médicos. Trastornos de hipertiroidismo, de la circulación, esclerosis, reumatismo y ciertas manifestaciones de artritismo, se combaten con una terapéutica a base de yodo, combinado o en estado coloidal.

Exceso de yodo

   En algunos estados patológicos, el aporte exagerado de yodo puede originar una producción masiva de hormona tiroidea. No obstante, esto es excepcional. Por muy rica que sea en yodo la alimentación, el organismo sabe entresacar la cantidad que necesita y eliminar el resto.

   No obstante, la ingestión habitual de yodo en forma de tintura o de productos yodados puede ocasionar yodismo, afección que se traduce en tos, irritación de las vías respiratorias, e incluso hemoptisis, así como erupciones diversas, y desequilibraos de la glándula tiroides y del sistema nervioso.

Antagonistas del yodo

   En algunas plantas, y sobre todo en coles, nabos, colinabos, etc., existe una sustancia denominada por los químicos "5-vinil-tiooxazolidona", que contrarresta la beneficiosa acción del yodo y tiene propiedades bocionógenas. Sin embargo, la importancia de esta acción es muy relativa, pues solamente se hace evidente en una dieta muy simple y monótona. Por ejemplo, solamente se presentaría la alteración tiroidea si un individuo consumiera durante medio año de medio kilogramo a un kilogramo diario de col.

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