Se llama así un arbusto de raíces tuberosas (manihot
utilissíma) conocido también por mandioca, boniato de las Antillas, etc.
Esta planta fue descubierta en el siglo XVI en Brasil, por los
navegantes portugueses, que se sorprendieron al ver que los indígenas se nutrían casi
exclusivamente con sus raíces. Dos siglos más tarde, su cultivo se había extendido a
regiones tropicales o subtropicales de Africa y de Asia. No obstante, el principal
productor sigue siendo el Brasil, con más de medio millón de toneladas anuales.
Las raíces de esta planta, que pueden alcanzar hasta tres metros de
largo, tienen un jugo sumamente venenoso debido a un alto contenido en ácido prúsico,
que provoca gastralgias (dolor de estómago), timpanismo (hinchazón del vientre),
vómitos, diarrea, escalofríos, vértigo, ofuscación de la vista y aún la muerte en
pocas horas. Pero este veneno desaparece por la acción del calor y la yuca constituye
entonces un valioso artículo alimenticio.
Composición |
% |
|
Agua |
56,7 |
Almidón |
29,0 |
Grasas |
0,9 |
Proteínas |
0,6 |
Celulosa |
9,9 |
Minerales |
2,9 |
Puede comerse mondada, cortada a finas rodajas y cocida bajo la
ceniza, siendo muy apreciada.
Con la yuca se prepara un pan criollo, el cazabe, y una
harina agradable, sana y nutritiva, de gran consumo en el Brasil, que no es más que la
yuca o mandioca mondada, rallada, lavada y sometida a una ligera torrefacción.
Finalmente, sometiendo las raspaduras de yuca a presión, se extrae
un jugo lechoso del que, una vez decantado, se prepara una parte sólida que los nativos
llamaban típiak o tipí-oc y que es la fécula conocida por tapioca (véase
esta palabra).