Zanahorias
Composición por 100
gramos
Principios inmediatos |
% |
| |
|
Hidratos de carbono |
9 |
Grasas |
0,3 |
Proteinas |
1,2 |
Celulosa |
0,9 |
Agua |
88 |
Cenizas |
0,6 |
|
Sales minerales |
% |
|
Potasio |
0,290 |
Sodio |
0,100 |
Calcio |
0,041 |
Magnesio |
0,017 |
Hierro |
0,007 |
Fósforo |
0,032 |
Azufre |
0,022 |
Cloro |
0,050 |
Manganeso |
0,0006 |
Cinc |
0,0003 |
Cobre |
0,00014 |
Yodo |
0,000009 |
|
Vítaminas |
|
Vitamina A |
10.000 U.I. |
Vitamina B1 |
0,0001 g |
Vitamina B2 |
0,00005 9 |
Vitamina PP |
0,0004 g |
Vitamina C |
0,0094 g |
Modificación de estos elementos por la cocción
Hervido. - Aumenta la proporción de agua por imbibición de las
fibras vegetales celulósicas. Las proteínas se coagulan y desintegran en un 50
%, las sales minerales se disuelven en un 45 % y las vitaminas se destruyen en
su totalidad .
Frito. - Se incorpora la grasa del aceite utilizado, aumentando
la
riqueza alimenticia, conservándose parte de las sales minerales y perdiéndose
las
vitaminas.
Estofado. - Es un hervido prolongado en el que se evita la
evaporación y se incorporan los elementos nutritivos de los demás alimentos que
se
añaden.
Digestibilídad
En general muy buena, pero su parte central fibrosa resulta un poco
indigesta para las personas de aparato digestivo delicado.
Calorías
- Crudas proporcionan 50 calorías por 100 gramos.
- Fritas o guisadas proporcionan 300 calorías por 100 gramos.
Acidez
Tienen hasta un 67 % de sales minerales alcalinas; es por tanto un
alimento básico y alcalinizante del organismo.
Modo más saludable de prepararlas
- Lo mejor es comerlas crudas, ralladas, en ensalada o con zumo de
limón, en cantidad de unos 250 g por persona.
- También son excelentes pero contienen pocas vitaminas si se toman
cocidas con agua o bien a la bechamel.
- Fritas o guisadas
proporcionan 300 calorías aderezadas con patatas, cebollas, etcétera. ensaladas, salsas,
etc.
- También se preparan en forma de potaje.
A condición de ser bien masticadas son de gran valor alimenticio y
una fuente económica de vitamina A.
Recomendaciones especiales
Por representar un importante aporte de vitamina A es recomendable a
todo el mundo y en especial a los niños y adultos en las épocas frías del año; se
administrará sobre todo en forma de zumo en los casos de estómagos delicados y para los
intestinos en razón del mucilago vegetal que contienen. Para los ancianos se recomienda
mezclarlo con leche.
En enfermedades con diarrea grave se recomienda sopa de zanahorias y
en la enteritis del lactante se recomienda la leche con zumo de zanahoria.
Cuándo es mejor comerlas
- Pueden tomarse a cualquier hora, pero es mejor a mediodía o por
la mañana.
- Son buenas todo el año, pero especialmente desde mayo a fin de
septiembre.
Quién puede comerlas
- Todo el mundo, sobre todo los niños y adultos jóvenes.
- También los ancianos.
- Crudas sólo las comerán las personas de buen aparato digestivo.
- También los estreñidos, ya que ayudan a laxar.
Quién NO puede comerlas
- Las personas con tendencia a las flatulencias.
- Las afectadas de dispepsias de fermentación.
- Los diabéticos.
- Los niños antes de los 4-5 años.
- Las personas de estómago delicado.
¿Por que?
Por su tendencia a producir trastornos gástricos e intestinales,
sobre todo diarreas de fermentación.
Efectos sobre el organismo
- Es refrescante, aperitiva y diurética.
- Tiene acción sobre el crecimiento y es antianémica.
- Es buena para el hígado y las vías biliares.
- Regula la función intestinal tanto en las diarreas como en el
estreñimiento.
- Es también buena para el reumatismo, artritis, gota, litiasis
biliar, ictericia, escorbuto, escrófula y debilidad general.
Procedimientos de conservación
Suelen prepararse papillas de zanahorias en lata, solas o junto con
otras hortalizas y frutas. También existen en conserva bajo forma de guisos variados.
Más acerca de las zanahorias
Aunque proporcionan un 9 % de hidratos de carbono, de los cuales 7
los constituyen un azúcar similar al que se obtiene de la caña, las zanahorias no son un
alimento energético. Tampoco proporcionan materiales de construcción para los tejidos
(proteínas) ni principios calorígenos (grasas); estos elementos pueden obtenerse en
otros alimentos. Lo que las zanahorias proporcionan en abundancia son vitaminas y sales
minerales.
Después del perejil, la zanahoria es el vegetal que contiene más
caroteno. Este aceite aromático característico de la zanahoria se convierte en vitamina
A gracias a una transformación que se opera en el hígado. Dosis del orden de una
centésima de miligramo son suficientes para que se acumulen en el hígado reservas
importantes de esta vitamina, útil en particular a los niños pero necesaria a todos ya
que no sólo es indispensable para el crecimiento sino para la vida misma.
Proporcionan igualmente vitaminas del grupo B, beneficiosas sobre
todo para el sistema nervioso, y vitamina C, que estimula las defensas orgánicas contra
diversas enfermedades.
Además de estas tres
vitaminas especiales, las zanahorias contienen sales minerales de gran importancia para la
salud, tales como hierro, calcio, magnesio, manganeso, cobre y yodo, sustancias que el
organismo precisa, particularmente en las primeras edades de la vida.
Como se recordará, el yodo se encuentra repartido por todo el
organismo pero principalmente es necesario a una glándula llamada tiroides, que
rige los procesos de crecimiento, acelera la nutrición, da vivacidad al funcionamiento
mental y preside el equilibrio funcional de las restantes glándulas, de modo que cuando
el yodo falta, el tiroides se altera y todas las glándulas funcionan mal.
Las amas de casa que saben serlo procuran incluir entre los
alimentos cotidianos de sus hijos, de sus maridos, de ellas mismas y de las personas de
edad que con ellos convivan las zanahorias crudas, porque saben que es un alimento tan
beneficioso para los niños como para los adultos y las personas de edad avanzada.
Los dietistas recomiendan las zanahorias crudas para evitar
trastornos del crecimiento, anemia, reforzar la inmunidad natural, activar -a modo de
catalizador- la destrucción por las glándulas suprarrenales de la contracción muscular,
para participar en el desarrollo del feto en mujeres embarazadas y, en fin, para favorecer
el metabolismo de los aceites fosforados.
Cuándo y cómo comerlas
En invierno, cuando las verduras son poco abundantes y pobres, las
zanahorias, conservadas entre arena en un lugar seco y fresco, guardan su valor nutritivo.
Pueden acompañarse de remolachas rojas.
Cuando pueden comerse recién cosechadas, vale la pena de aprovechar
sus hojas que, nutricionalmente, tienen tanto valor como la parte que crece bajo la tierra
y, además, son ricas en vítamina K, antihemorrágica, de la que carece la raíz. Las
hojas también son más ricas en magnesio, mineral cuya falta se cree que puede ser una de
las causas del cáncer.
Se recomienda consumir cotidianamente por lo menos pequeñas
cantidades de zanahoria cruda rallada, en las ensaladas. Aparte de esto, son aconsejables
las curas de zanahorias crudas en casos de ictericia y en quienes sufren del hígado y de
las vías biliares ya que descongestionan estos órganos. Pueden acompañarse de otras
verduras crudas.
El consumo de zanahorias también es recomendado en caso de
erupciones, impétigo, supuraciones que tardan en curarse y, sobre todo, en los estados
anémicos.
La anemia se presenta cuando en la alimentación falta hierro. Por
esto las jóvenes cloróticas recuperan el color de sus mejillas consumiendo zanahorias.
El hierro, el caroteno y la vitamina C explican este papel antianémico, por la acción
que ejercen sobre la formación de la hemoglobina o glóbulos rojos de la sangre. Lo
propio ocurre en los bebés. Como la leche materna no contiene hierro, el bebé viene al
mundo con un hígado voluminoso con reservas suficientes de hierro para hacer frente a las
necesidades de su vida en los primeros meses. Y cuando esta reserva se agota surge la
necesidad de reponerla mediante la alimentación. Para prevenir la anemia que en caso
contrario podría presentarse, hay que administrar al bebé papillas en las que haya
zanahoria, lechuga, espinacas y manzanas.
Cuando el niño es mayor, las zanahorias, asociadas al comino,
constituyen un excelente vermífugo, produciendo una verdadera limpieza del aparato
digestivo.
Las zanahorias cocidas también tienen valiosas propiedades, sobre
todo para combatir las diarreas del bebé e incluso las de los niños mayores. Ricas en
pectina, elemento terapéutico activo contra la irritación intestinal, poseen un gran
poder de absorción reforzado por la acción de la celulosa.
A este fin se pueden preparar las zanahorias del siguiente modo. Se
toma medio kilogramo de zanahorias y se cortan en finas rodajas, poniéndolas a cocer
hasta que queden completamente blandas. Se les añade un poco de sal y se pasan por el
tamiz. Cociéndolas con agua, las zanahorias pierden las tres cuartas partes de su sabor y
de sus preciosas propiedades, por lo que se recomienda cocerlas al vapor en la olla de
presión.
En los niños dispépticos o que padecen enteritis aguda, la dieta a
base de sopas de esta zanahorias evita los inconvenientes de otras dietas. Restableciendo
progresivamente la alimentación láctea, puede añadirse a los biberones una cierta
cantidad de sopa de zanahorias.
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