| Las fracturas de los
huesos, que se reconocen por el dolor, crepitación, movilidad anormal e impotencia para sus
funciones, deben ser atendidas con cuidado, hasta que pueda tratarlas convenientemente la
persona técnica. Se coloca al paciente en la forma y sitio más cómodos posibles,
poniéndole una compresa fría de quince a treinta minutos, para aliviar el dolor y bajar
la hinchazón, y entonces se procede a colocar un vendaje provisional. Este se compondrá
de unas tablillas, palos, reglas, cartones, bastones o paraguas, etc., sujetos con vendas
o paños. La cuestión es proporcionar al miembro roto una armadura que lo inmovilice y
mantenga derecho. En casos de no encontrar nada de esto, si se tratase de una pierna, se
ata a la pierna sana estirada; y si se trata de un brazo, se sujeta al pecho con un pañuelo
que cuelgue del cuello y hombro. Siempre debe procurarse que el miembro roto repose sobre
algo mullido (mantas, almohadas, arena, etc.), y que quede un poco más alto que el resto
del cuerpo.
Se recomienda, para su buena soldadura, tomar
alimentos mineralizantes. Plátanos, frutas en general, frutos secos y lacteos en forma
moderada. |